lunes, mayo 02, 2005
Escrito hallado en una libreta verde
Mi habitación estaba como sumida en una zanja ajena al tiempo y desde ahí leía a Cortázar y a Roa Bastos o Carpentier sin darme cuenta que había llegado tarde al boom, pensaba estar entrando a una zona de la literatura por conocerse y no, todo eso estaba superado, la gente había aprendido a olvidar las letras y concentrarse en algunas frases y anécdotas más allá de lo escrito, convirtiendo al autor en la referencia y no al revés; cuando llegué a Argentina tiempo después, la figura de Cortázar era tan comercial como la coca cola o el dulce de leche y yo me sentí abatido porque en ese cuarto, en la alta madrugada yo bebía de la esperanza y del optimismo propio de los necios o los ingenuos. Estaba solo y lleno de algo que ahora, desde esta precisa zona del tiempo, desde esta grieta que al parecer es el presente y muy pronto terminará por desvanecerse, no existe ya, la inocencia, la utopía, me sirve ya para recordar que alguna vez fui otro y leía y llegaba siempre a tiempo a la literatura y algunas veces, a la vida.
viernes, abril 15, 2005
Insomnio que Aleixandre alimentó deliciosamente
Después de un rato de anemia poética, donde ni leer ni escribir me era posible, por esas particularidades del humor creativo para estancarse un día de pronto (porque leer también es crear) y dejarnos como abandonados. Esta situación me recordó lo fácil que es no ser quien uno cree ser. Hoy, en un día caluroso y nublado donde llovió toda la tarde, ya a punto de dormir, me puse a leer a Vicente Aleixandre y despertó de mi sopor al poeta que a veces he sido y me llené de versos, o mejor, exploté los versos contenidos que me estaban lastimando tanto, y las páginas se fueron llenando y esa otra voz que quién sabe de quién es, manaba imparable. Escribí nuevos poemas que poco a poco formaron una serie que titulé El libro de las búsquedas fallidas y luego corregí algunos poemas de un poemario que llamo Oscura mitad que reúne mis poemas de 1999 a 2003, hubo un momento en que me di cuenta de que el poeta de la otra voz había dejado de hablar y comenzaba a operar en mí el oficio (el incipiente oficio que he adquirido) y entonces dejé de escribir, me gusta más la voz del poeta que el del talachero.
Hace unos días, en una premiación en el INBA donde muchos van a lucir su figura de poetas, conocí a uno que me dijo "Podrán decir lo que quieran de mi poesía, pero no podrán negar que tengo oficio, soy un poeta de oficio" Yo prefiero ser un poeta de vocación y no de oficio, por eso guardé silencio y mejor escribí aquí esta perorata insufrible, todo para decir que me siento confundido y sereno y lleno de incertidumbre (buen caldo para poetizar) pero algo en el mundo es mejor, me visitó la voz de un poeta (malo o bueno, eso ya es vanidad innecesaria) pero un poeta auténtico que no tiene oficio y mucho menos beneficio.
(Aquí pongo un fragmento de lo que escribí, no está corregido ni revisado, acaso releído sin minucia, es un gusto por compartir esta impura corriente de mi sangre)
Del acontecimiento como forma del saber
De la ruta como mano de dios para guiar a los ciegos
De lo que alguna vez llamamos amor y hoy no está para pagar sus vidrios rotos
De la luna como espejo de los tontos y los devotos del lugar común
De los hombres que fueron alguna vez ellos mismos y no lo son más
De las mujeres cansadas de soportar el peso de la penetración en sus cuerpos milenarios
De lo que me duele y no he sabido librarme
Del temperamento de las calles y la rutina falible
De ti que ahora pareces existir sólo para que yo dirija estas palabras
De todo eso que nunca podrá decir mi voz y utilizo otra voz para decirlo
De mí que soy tú y yo que no soy ninguno
Y del insomnio y de la necesidad de no morir callado
Del suicidio que en el espejo que está a mi espalda parece tener labios de mujer
De todo lo que ya no soy y alguna vez tampoco fui
De lo que ya no podría seguir nombrando,
escribo aquí para aliviar tu noche más afortunada,
donde el día de mañana aún está por venir,
con los sabores que recogerás en la comida siguiente,
qué envidia, tener tanto de eso ahí enfrente,
mira como es odioso aquel
que ya sólo conoce del futuro su espalda.
Hace unos días, en una premiación en el INBA donde muchos van a lucir su figura de poetas, conocí a uno que me dijo "Podrán decir lo que quieran de mi poesía, pero no podrán negar que tengo oficio, soy un poeta de oficio" Yo prefiero ser un poeta de vocación y no de oficio, por eso guardé silencio y mejor escribí aquí esta perorata insufrible, todo para decir que me siento confundido y sereno y lleno de incertidumbre (buen caldo para poetizar) pero algo en el mundo es mejor, me visitó la voz de un poeta (malo o bueno, eso ya es vanidad innecesaria) pero un poeta auténtico que no tiene oficio y mucho menos beneficio.
(Aquí pongo un fragmento de lo que escribí, no está corregido ni revisado, acaso releído sin minucia, es un gusto por compartir esta impura corriente de mi sangre)
Del acontecimiento como forma del saber
De la ruta como mano de dios para guiar a los ciegos
De lo que alguna vez llamamos amor y hoy no está para pagar sus vidrios rotos
De la luna como espejo de los tontos y los devotos del lugar común
De los hombres que fueron alguna vez ellos mismos y no lo son más
De las mujeres cansadas de soportar el peso de la penetración en sus cuerpos milenarios
De lo que me duele y no he sabido librarme
Del temperamento de las calles y la rutina falible
De ti que ahora pareces existir sólo para que yo dirija estas palabras
De todo eso que nunca podrá decir mi voz y utilizo otra voz para decirlo
De mí que soy tú y yo que no soy ninguno
Y del insomnio y de la necesidad de no morir callado
Del suicidio que en el espejo que está a mi espalda parece tener labios de mujer
De todo lo que ya no soy y alguna vez tampoco fui
De lo que ya no podría seguir nombrando,
escribo aquí para aliviar tu noche más afortunada,
donde el día de mañana aún está por venir,
con los sabores que recogerás en la comida siguiente,
qué envidia, tener tanto de eso ahí enfrente,
mira como es odioso aquel
que ya sólo conoce del futuro su espalda.
miércoles, abril 06, 2005
Capítulo I de MIEDO (la novela que jamás concluiré)
I
En el funeral de su madre, Lucía se negó a vestirse de negro. Su cara desencajada del mundo era su verdadero luto. Rodrigo la reconoció instantáneamente. Nada había cambiado en su rostro que fuera distinto a lo que él recordaba. Sólo que ahora los años habían dejado huella y su expresión no ocultaba la historia de su vida, Lucía se podía leer con claridad, sobre todo para alguien que la conocía como él.
Rodrigo permaneció en silencio aguardando detrás de la gente que consolaba a Lucía. No quería ser visto. Nadie le llamó para invitarlo, aunque normalmente nadie hace invitaciones ribeteadas para los funerales, él esperaba al menos una llamada. Estaba ahí por cariño a la madre de Lucía, nada más. En el fondo siempre tuvo la esperanza de poder hablar con Lú, como le llamaba él en aquellos años que compartieron juntos.
Había pasado tanto polvo entre ellos que no tenía un guión escrito. Hay quien se prepara durante horas o días para encontrar a una mujer y conducirla premeditadamente al lugar que desea. Pero hay mujeres impredecibles y situaciones que van más allá del control temático de las charlas, ésta era una de ellas.
-¿Rodrigo, qué haces aquí?- susurró sorprendida una voz femenina que le tocaba el hombro derecho. Rodrigo, que seguía mirando desde la distancia a Lucía, volteó con cautela, previendo encontrar un rostro demasiado conocido como para sentirse cómodo.
-¿Verónica? –dijo Rodrigo mientras la muchacha de cabello castaño, rizado y corto asentía con gusto. –Estás igualita.
-Tú también, aunque con menos pelo.
-Sí, cada día me respeta menos el cepillo.
La mujer vestida de negro, lo miraba con los ojos llorosos. Una mueca de resignación y tristeza cubría por completo su expresión. Se limpio una lágrima imaginaria y preguntó con la voz limpia, como si el pañuelo hubiera limpiado también su garganta.
-¿Viniste por Lucía?
-No, vine por tu mamá, quería despedirme de ella.
-No te hubieras molestado. ¿Tuviste que viajar desde lejos no?
-No es ninguna molestia, no podía faltar.
-Ya nunca supimos nada de ti.
-Sí, ya sé, pero en ese momento decidí que lo mejor era alejarme de Lucía y de todo lo que me hablara de ella. Por eso me fui del país.
-Lucy te extrañó mucho... bueno, todos te extrañamos mucho.
-Nunca superé lo que me hizo.
-Creo que exageraste un poco.
-Ya es tarde para esta plática no crees. –Rodrigo tomó con suavidad la mano de Verónica. Estaban saldando la despedida que hace años no tuvieron.
-Tienes razón. –y Lucía apretó con fuerza la mano de Rodrigo.
Se quedaron mirando unos segundos y se abrazaron fraternalmente. A Rodrigo siempre le pareció que nadie abrazaba con tanta entrega como Verónica.
-Siento mucho lo de tu mamá. -susurró Rodrigo acariciándole la espalda de arriba abajo, lentamente.
Verónica guardo silencio. Pensando más en el abrazo de Rodrigo que en su pésame.
-¿Y Lú como está? –se separaron tomándose ahora de las dos manos, la escena del funeral continuaba sin prisas, una mujer dirigía solemne a un coro de señoras maduras rezando rápidamente y en voz baja, los demás lloraban en silencio.
-Creo que todo esto la ha afectado mucho. Tal vez siente que le faltó decirle algo, no tuvo tiempo de despedirse de ella –Rodrigo aprovechaba la plática de Verónica para mirar de soslayo a Lucía que miraba imperturbable en la tierra fresca, el nuevo rostro de su madre -estaba viajando, por su trabajo, claro, pero siente algo de culpa, cree que pudo hacer algo más por ella.
-Todos creemos lo mismo respecto a la muerte –contestó Rodrigo precipitadamente-pero la verdad es que nada se puede hacer, la gente se muere y ya, no debería sorprendernos llegar tarde, los muertos parecen tener prisa por irse.
-Tal vez, pero Lucy no piensa igual. –permaneció en silencio mientras escuchaba a Verónica, tal vez su respuesta había sido demasiado fuerte para un momento tan sensible y decidió aliviar la ruta de su imprudencia.
-¿Y tus hermanos? Sólo he visto a Quino.-dijo Rodrigo en un tono inocente.
-Sí, Quino anda por ahí con su esposa. Ramón se quedó en Bolivia, no pudo venir.
-¿Y Manú?
-Falleció hace tres años.
-No supe nada.
- Fue un accidente en la carretera. No quisimos que se supiera mucho. Viajaba con su amante.
De pronto quedó mudo. Demasiadas muertes para un funeral, pensaba. No era un buen momento para acercarse a Lucía. Tal vez esperaría en México unos días más y la llamaría, cuando las cosas estuvieran más tranquilas.
-Qué lástima. Era un tipazo. Tal vez el más simpático de todos tus hermanos.-alcanzó a decir sin mucho aliento. Verónica asintió.
Un hombre delgado, maduro y vestido de negro se acercó prepotente. Tomó a Verónica del brazo haciendo un gesto con sus cejas hacia Rodrigo. Saludo de funeral pensó.
-Mi esposo –dijo Verónica separándose con disimulada violencia de la mano que la sujetaba y sonrió apenada.
-Ángel Lemos para servirle señor...
-Rodrigo.
-¿Rodrigo? –preguntó Lemos esperando una respuesta más formal.
-Él es Rodrigo Ornelas. –apuró la formalidad Verónica
-Zurita Ornelas –corrigió Rodrigo en un tono seco.
-Un placer, ahora si nos permite... vamos a despedir a la Señora. ¿Verónica? –y volvió a sujetarla con fuerza del brazo.
-Me dio gusto verte Rodrigo. -Los ojos se le llenaron de tristeza, Verónica había perdido la luz que tuvo hace años, Rodrigo sabía que esas lágrimas no sólo eran por la pérdida de su madre, sino por la falta de alegría en su vida, ella siempre había soñado con un matrimonio ideal.
-Igualmente Vero. Sólo te pido un favor.
-Claro, lo que quieras.
- No le digas a Lú que me viste.
- Como tú digas, aunque sé que le haría muy bien hablar contigo. De todas formas, gracias por venir.
Rodrigo asintió con desgano, incomodado por la presencia desagradable de Ángel Lemos. Se puso los lentes oscuros que traía guardados en la bolsa del saco, mientras miraba alejarse a la pareja discutiendo con disimulo. Hay que ver el humor insoportable de la vida,pensó Rodrigo para sí mismo. Miró a Lucía por última vez y salió del cementerio como una sombra, recorriendo en su memoria los laberintos del pasado, pensando en como el rostro de Lucia había cedido al paso de los años.
En el funeral de su madre, Lucía se negó a vestirse de negro. Su cara desencajada del mundo era su verdadero luto. Rodrigo la reconoció instantáneamente. Nada había cambiado en su rostro que fuera distinto a lo que él recordaba. Sólo que ahora los años habían dejado huella y su expresión no ocultaba la historia de su vida, Lucía se podía leer con claridad, sobre todo para alguien que la conocía como él.
Rodrigo permaneció en silencio aguardando detrás de la gente que consolaba a Lucía. No quería ser visto. Nadie le llamó para invitarlo, aunque normalmente nadie hace invitaciones ribeteadas para los funerales, él esperaba al menos una llamada. Estaba ahí por cariño a la madre de Lucía, nada más. En el fondo siempre tuvo la esperanza de poder hablar con Lú, como le llamaba él en aquellos años que compartieron juntos.
Había pasado tanto polvo entre ellos que no tenía un guión escrito. Hay quien se prepara durante horas o días para encontrar a una mujer y conducirla premeditadamente al lugar que desea. Pero hay mujeres impredecibles y situaciones que van más allá del control temático de las charlas, ésta era una de ellas.
-¿Rodrigo, qué haces aquí?- susurró sorprendida una voz femenina que le tocaba el hombro derecho. Rodrigo, que seguía mirando desde la distancia a Lucía, volteó con cautela, previendo encontrar un rostro demasiado conocido como para sentirse cómodo.
-¿Verónica? –dijo Rodrigo mientras la muchacha de cabello castaño, rizado y corto asentía con gusto. –Estás igualita.
-Tú también, aunque con menos pelo.
-Sí, cada día me respeta menos el cepillo.
La mujer vestida de negro, lo miraba con los ojos llorosos. Una mueca de resignación y tristeza cubría por completo su expresión. Se limpio una lágrima imaginaria y preguntó con la voz limpia, como si el pañuelo hubiera limpiado también su garganta.
-¿Viniste por Lucía?
-No, vine por tu mamá, quería despedirme de ella.
-No te hubieras molestado. ¿Tuviste que viajar desde lejos no?
-No es ninguna molestia, no podía faltar.
-Ya nunca supimos nada de ti.
-Sí, ya sé, pero en ese momento decidí que lo mejor era alejarme de Lucía y de todo lo que me hablara de ella. Por eso me fui del país.
-Lucy te extrañó mucho... bueno, todos te extrañamos mucho.
-Nunca superé lo que me hizo.
-Creo que exageraste un poco.
-Ya es tarde para esta plática no crees. –Rodrigo tomó con suavidad la mano de Verónica. Estaban saldando la despedida que hace años no tuvieron.
-Tienes razón. –y Lucía apretó con fuerza la mano de Rodrigo.
Se quedaron mirando unos segundos y se abrazaron fraternalmente. A Rodrigo siempre le pareció que nadie abrazaba con tanta entrega como Verónica.
-Siento mucho lo de tu mamá. -susurró Rodrigo acariciándole la espalda de arriba abajo, lentamente.
Verónica guardo silencio. Pensando más en el abrazo de Rodrigo que en su pésame.
-¿Y Lú como está? –se separaron tomándose ahora de las dos manos, la escena del funeral continuaba sin prisas, una mujer dirigía solemne a un coro de señoras maduras rezando rápidamente y en voz baja, los demás lloraban en silencio.
-Creo que todo esto la ha afectado mucho. Tal vez siente que le faltó decirle algo, no tuvo tiempo de despedirse de ella –Rodrigo aprovechaba la plática de Verónica para mirar de soslayo a Lucía que miraba imperturbable en la tierra fresca, el nuevo rostro de su madre -estaba viajando, por su trabajo, claro, pero siente algo de culpa, cree que pudo hacer algo más por ella.
-Todos creemos lo mismo respecto a la muerte –contestó Rodrigo precipitadamente-pero la verdad es que nada se puede hacer, la gente se muere y ya, no debería sorprendernos llegar tarde, los muertos parecen tener prisa por irse.
-Tal vez, pero Lucy no piensa igual. –permaneció en silencio mientras escuchaba a Verónica, tal vez su respuesta había sido demasiado fuerte para un momento tan sensible y decidió aliviar la ruta de su imprudencia.
-¿Y tus hermanos? Sólo he visto a Quino.-dijo Rodrigo en un tono inocente.
-Sí, Quino anda por ahí con su esposa. Ramón se quedó en Bolivia, no pudo venir.
-¿Y Manú?
-Falleció hace tres años.
-No supe nada.
- Fue un accidente en la carretera. No quisimos que se supiera mucho. Viajaba con su amante.
De pronto quedó mudo. Demasiadas muertes para un funeral, pensaba. No era un buen momento para acercarse a Lucía. Tal vez esperaría en México unos días más y la llamaría, cuando las cosas estuvieran más tranquilas.
-Qué lástima. Era un tipazo. Tal vez el más simpático de todos tus hermanos.-alcanzó a decir sin mucho aliento. Verónica asintió.
Un hombre delgado, maduro y vestido de negro se acercó prepotente. Tomó a Verónica del brazo haciendo un gesto con sus cejas hacia Rodrigo. Saludo de funeral pensó.
-Mi esposo –dijo Verónica separándose con disimulada violencia de la mano que la sujetaba y sonrió apenada.
-Ángel Lemos para servirle señor...
-Rodrigo.
-¿Rodrigo? –preguntó Lemos esperando una respuesta más formal.
-Él es Rodrigo Ornelas. –apuró la formalidad Verónica
-Zurita Ornelas –corrigió Rodrigo en un tono seco.
-Un placer, ahora si nos permite... vamos a despedir a la Señora. ¿Verónica? –y volvió a sujetarla con fuerza del brazo.
-Me dio gusto verte Rodrigo. -Los ojos se le llenaron de tristeza, Verónica había perdido la luz que tuvo hace años, Rodrigo sabía que esas lágrimas no sólo eran por la pérdida de su madre, sino por la falta de alegría en su vida, ella siempre había soñado con un matrimonio ideal.
-Igualmente Vero. Sólo te pido un favor.
-Claro, lo que quieras.
- No le digas a Lú que me viste.
- Como tú digas, aunque sé que le haría muy bien hablar contigo. De todas formas, gracias por venir.
Rodrigo asintió con desgano, incomodado por la presencia desagradable de Ángel Lemos. Se puso los lentes oscuros que traía guardados en la bolsa del saco, mientras miraba alejarse a la pareja discutiendo con disimulo. Hay que ver el humor insoportable de la vida,
Una madrugada viendo fotos
Uno es más de lo que recuerda haber sido y retomando una canción (Circle) deEddie Brickell and the New Bohemians:
"I quit. I give up.
Nothing's good enough for anybody else it seems.
And being alone is the best way to be.
When I'm all alone it's the best way to be.
When I'm all alone it's the best way to be.
When I'm by myself nobody elsecan say goodbye.
Everything is temporary anyway."
Y al final no llegué a ningún lado, es común esta sensación de seguir la luz de un faro que no existe, a quién no le ha pasado, a quién no le pasará algún día. Todos los que he sido soy y los que seré me aguardan impacientes, me están mirando ya en fotos aún no tomadas y mueven la cabeza en un gesto casi pleno y se repiten "everything is temporary anyway".
"I quit. I give up.
Nothing's good enough for anybody else it seems.
And being alone is the best way to be.
When I'm all alone it's the best way to be.
When I'm all alone it's the best way to be.
When I'm by myself nobody elsecan say goodbye.
Everything is temporary anyway."
Y al final no llegué a ningún lado, es común esta sensación de seguir la luz de un faro que no existe, a quién no le ha pasado, a quién no le pasará algún día. Todos los que he sido soy y los que seré me aguardan impacientes, me están mirando ya en fotos aún no tomadas y mueven la cabeza en un gesto casi pleno y se repiten "everything is temporary anyway".
jueves, marzo 17, 2005
Capítulo inútil de una novela que jamás concluiré
VII
La señora levanta el comal para poner más carbón.
-Me da dos más sin cebolla.
-¿De qué salsa joven?
-Una y una por favor.
Pone de vuelta el comal sobre el anafre. Un señor vestido con un desgastado traje gris a rayas, rasca sus bolsas para encontrar monedas y entrega a la señora ocho pesos.
-Le dije que sin cebolla –se dirige un poco molesto a la señora que le quita apurada los trozos de cebolla a las quesadillas.
-¿No te gusta la cebolla? Qué mamón. Ya ni se la quite seño, que aprenda a comer.
-No te estoy hablando a ti –recibe sus quesadillas ahora sin cebolla. Sin mirar a la señora, continúa- además porque me dices mamón si tú...
-Provecho – les dice el señor de traje a los dos muchachos. Recoge de la silla un periódico y lo guarda bajo el brazo. -Buenas Noches seño, hasta mañana.- Sonríe discretamente como intentando guardar un secreto que no puede ocultar del todo.
-Buenas noches -responde sin mirarlo la señora, limpiando sus manos en el mandil de pequeños cuadros azules.
Muerde su quesadilla. Está caliente. La masa deja salir un poco de humo que se confunde con el aire frío de la capital.
-Qué decías. ¿Que yo era más mamón que tú?
-Olvídalo –dice, y muerde de nuevo la quesadilla.
-¿Vas a ir a Palenque?
-No sé. Ando sin varo. Quienes van.
-El Peto, Rambo, Jiménez, Tortuga y Yo.
-Suena muy chido. Me late bastante. Cómo con cuanto la hago.
-No sé. A lo mucho dos mil pesos.
-No, pustá cabrón.
-¿Va a querer algo más joven?
-No seño, gracias. La cuenta por favor. –y dibuja en el aire un rayón irregular con una pluma imaginaria.
-Va a estar muy bien, salimos el Jueves como a esta hora.
-Yo les aviso. Pero la veo difícil. Tengo que regresar a Puebla. Pero deja ver si junto.
-Veintiocho pesos joven.
-Yo te invito. Tú ahorra para el viaje. –Paga la cuenta con un billete viejo.
-Órale gracias compadre...
Una señora de cabello corto con las puntas rubias y la raíz roja, estatura baja, dos dientes de oro y un suéter verde que cubre su figura esférica, aparece corriendo alarmada.
-¡Doña Espe, Doña Espe! –Agita los brazos. –Se tronaron a Edicktor.
Doña Espe se quita su mandil de cuadros y lo avienta a la silla donde está su sobrina de quince años con el vientre de niña embarazada.
-Dónde, Catita, Dónde.
-Aquí en la Mirto a dos calles.
Las dos mujeres corren, moviendo su figura de tortuga apresurada hacia la Mirto, donde un grupo de curiosos rodea la tragedia. Doña Espe voltea a ver a su sobrina.
-Ahí te encargo chamaca, no me tardo.
La sobrina responde en silencio, con la vista fija en el suelo. Sus ojos se cristalizan.
-Pinche ciudad. Está de la chingada vivir aquí.
-Sí, está cabrón. Y quién será el tal Edicktor.
La chamaca embarazada sabe que Edicktor es el papá del bebé que espera. Hace unos minutos estaba comiendo quesadillas, hurgando en sus bolsillos algunas monedas. La chamaca da vuelta a los pambazos. Tiene la certeza de que no verá nada más que eso el resto de su vida: Aceite chisporroteando en el mandil y tipos que dicen <> sin mirar a la cara.
-Ni te contestó la chavita.
-Ni hablar. Yo creo que se hizo la sorda para no darme mi cambio. Qué onda pues, me hablas para ver si te animas.
-Sí, yo te hablo en la semana.
La sirena de una patrulla aparece en la escena del crimen, siempre hay una sombra violenta que escapa a la luz de la torreta. Edicktor en el suelo mira la noche de la ciudad, bañado en la sangre que expulsó su cabeza después de recibir dos disparos. Lo suben a la ambulancia en una bolsa gris. Las historias se tejen en las calles. Los muertos se mueren y los vivos también.
La señora levanta el comal para poner más carbón.
-Me da dos más sin cebolla.
-¿De qué salsa joven?
-Una y una por favor.
Pone de vuelta el comal sobre el anafre. Un señor vestido con un desgastado traje gris a rayas, rasca sus bolsas para encontrar monedas y entrega a la señora ocho pesos.
-Le dije que sin cebolla –se dirige un poco molesto a la señora que le quita apurada los trozos de cebolla a las quesadillas.
-¿No te gusta la cebolla? Qué mamón. Ya ni se la quite seño, que aprenda a comer.
-No te estoy hablando a ti –recibe sus quesadillas ahora sin cebolla. Sin mirar a la señora, continúa- además porque me dices mamón si tú...
-Provecho – les dice el señor de traje a los dos muchachos. Recoge de la silla un periódico y lo guarda bajo el brazo. -Buenas Noches seño, hasta mañana.- Sonríe discretamente como intentando guardar un secreto que no puede ocultar del todo.
-Buenas noches -responde sin mirarlo la señora, limpiando sus manos en el mandil de pequeños cuadros azules.
Muerde su quesadilla. Está caliente. La masa deja salir un poco de humo que se confunde con el aire frío de la capital.
-Qué decías. ¿Que yo era más mamón que tú?
-Olvídalo –dice, y muerde de nuevo la quesadilla.
-¿Vas a ir a Palenque?
-No sé. Ando sin varo. Quienes van.
-El Peto, Rambo, Jiménez, Tortuga y Yo.
-Suena muy chido. Me late bastante. Cómo con cuanto la hago.
-No sé. A lo mucho dos mil pesos.
-No, pustá cabrón.
-¿Va a querer algo más joven?
-No seño, gracias. La cuenta por favor. –y dibuja en el aire un rayón irregular con una pluma imaginaria.
-Va a estar muy bien, salimos el Jueves como a esta hora.
-Yo les aviso. Pero la veo difícil. Tengo que regresar a Puebla. Pero deja ver si junto.
-Veintiocho pesos joven.
-Yo te invito. Tú ahorra para el viaje. –Paga la cuenta con un billete viejo.
-Órale gracias compadre...
Una señora de cabello corto con las puntas rubias y la raíz roja, estatura baja, dos dientes de oro y un suéter verde que cubre su figura esférica, aparece corriendo alarmada.
-¡Doña Espe, Doña Espe! –Agita los brazos. –Se tronaron a Edicktor.
Doña Espe se quita su mandil de cuadros y lo avienta a la silla donde está su sobrina de quince años con el vientre de niña embarazada.
-Dónde, Catita, Dónde.
-Aquí en la Mirto a dos calles.
Las dos mujeres corren, moviendo su figura de tortuga apresurada hacia la Mirto, donde un grupo de curiosos rodea la tragedia. Doña Espe voltea a ver a su sobrina.
-Ahí te encargo chamaca, no me tardo.
La sobrina responde en silencio, con la vista fija en el suelo. Sus ojos se cristalizan.
-Pinche ciudad. Está de la chingada vivir aquí.
-Sí, está cabrón. Y quién será el tal Edicktor.
La chamaca embarazada sabe que Edicktor es el papá del bebé que espera. Hace unos minutos estaba comiendo quesadillas, hurgando en sus bolsillos algunas monedas. La chamaca da vuelta a los pambazos. Tiene la certeza de que no verá nada más que eso el resto de su vida: Aceite chisporroteando en el mandil y tipos que dicen <
-Ni te contestó la chavita.
-Ni hablar. Yo creo que se hizo la sorda para no darme mi cambio. Qué onda pues, me hablas para ver si te animas.
-Sí, yo te hablo en la semana.
La sirena de una patrulla aparece en la escena del crimen, siempre hay una sombra violenta que escapa a la luz de la torreta. Edicktor en el suelo mira la noche de la ciudad, bañado en la sangre que expulsó su cabeza después de recibir dos disparos. Lo suben a la ambulancia en una bolsa gris. Las historias se tejen en las calles. Los muertos se mueren y los vivos también.
Puebla, Puebla, Febrero 2002
sábado, marzo 12, 2005
Breve descargo
Estaba cansado y una sensación de estar abatido me abarcaba por completo. Me puse a escribir, terminé un cuento que escribí hace unos meses en Buenos Aires, saqué de mí, libere, para decirlo mejor, esa sensación que les platico, más allá del cuento, por encima de la literatura y el mundillo literario y las editoriales y los celos de los incapaces y todo eso que hay detrás, que virtud, esta de poder escribir con uno mismo y mimetizar la tragedia propia en personajes maravillosos que se inmolan para dejarnos ir a dormir tranquilos. Extisten diferencias abismales entre un día de creación y uno de marasmo creativo, pero claro, amar y vivir pueden ser también, a su manera, formas artísticas de la creación.
jueves, marzo 03, 2005
Para los que llegan a las fiestas
Para los que llegan a las fiestas
ávidos de tiernas compañías
y encuentran parejas impenetrables
y hermosas muchachas solas que dan miedo
--pues uno no sabe bailar, y es triste--;
los que se arrinconan con un vaso
de aguardiente oscuro y melancólico,
y odian hasta el fondo su miseria,
la envida que sienten, los deseos;
para los que saben con amargura
que de la mujer que quieren les queda
nada más un clavo fijo en la espalda
y algo tenue y acre, como el aroma
que guarda el revés de un guante olvidado;
para los que fueron invitados
una vez; aquellos que se pusieron
el menos gastado de sus dos trajes
y fueron puntuales; y en una puerta,
ya mucho después de entrados todos,
supieron que no se cumpliría
la cita, y volvieron despreciándose;
para los que miran desde afuera,
de noche, las casas iluminadas,
y aveces quisieran estar adentro:
compartir con alguien mesa y cobijas
o vivir con hijos dichosos;
y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen;
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que no pueden escucharme;
para los que están armados, escribo
Rubén Bonifaz Nuño
Los demonios y los días (1956)
ávidos de tiernas compañías
y encuentran parejas impenetrables
y hermosas muchachas solas que dan miedo
--pues uno no sabe bailar, y es triste--;
los que se arrinconan con un vaso
de aguardiente oscuro y melancólico,
y odian hasta el fondo su miseria,
la envida que sienten, los deseos;
para los que saben con amargura
que de la mujer que quieren les queda
nada más un clavo fijo en la espalda
y algo tenue y acre, como el aroma
que guarda el revés de un guante olvidado;
para los que fueron invitados
una vez; aquellos que se pusieron
el menos gastado de sus dos trajes
y fueron puntuales; y en una puerta,
ya mucho después de entrados todos,
supieron que no se cumpliría
la cita, y volvieron despreciándose;
para los que miran desde afuera,
de noche, las casas iluminadas,
y aveces quisieran estar adentro:
compartir con alguien mesa y cobijas
o vivir con hijos dichosos;
y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;
para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen;
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que no pueden escucharme;
para los que están armados, escribo
Rubén Bonifaz Nuño
Los demonios y los días (1956)
miércoles, marzo 02, 2005
Los bellos demonios del austriaco
Otra vez fue Bernhard, desde la primera vez fue imposible soltarlo, este libro maravilloso, que retomé ayer CORRECCIÓN se llama, cada línea quería detenerme y apuntarla por todo lo que sugería, después me di cuenta que tantos deseos de apuntar lo que más me gustaba me llevaban más bien a desear haber escrito ese libro, como si alguien hubiera escrito la obra maestra que jamás escribiré, por qué me gusta tanto esta obra que podría parecerle a muchos un odioso círculo de palabras, es una de las novelas perfectas que conozco, los demonios de de Bernhard son los míos por momentos, son los de muchos:
"esos caracteres, o seres, lo que sean, como Roithamer (y como yo), realmente siempre desamparados, no son capaces de dormir, se duermen y despiertan, duranto toda su vida, pero no duermen nunca. Ininterrumpidamente tienen algo en la cabeza y en los nervios que no los deja dormir. Buscan durante toda su vida un remedio contra ese estado insoportable, pero no encuentran ese remedio, porque no hay ningún remedio contra esa enfermedad, que realmente no es otra cosa que una enfermedad mental. Todas esas personas de esa forma insomnes han nacido con esa enfermedad mental, tienen esa enfermedad mental ya de niños y, sean de la especie de Roithamer o de la especie de Höller, son incurables. Las noches, así Roithamer, eran siempre lo más horrible. Todo es, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, es monstruoso y no deja dormir a un hombre como yo, o como era Roithamer, o como Höller. Y con ese constante pensar en no poder dormir, en ninguna circunstancia, ese estado emepeora. Sentado en el viejo sillón, junto a la puerta, pensaba con qué diferencia y, al mismo tiempo, con qué indiferencia habíamos seguido, después de todo, nuestro camino... Partiendo de distintos puntos, posiciones, habíamos ido hacia un solo punto, el único aceptable, hacia la muerte."
Esto es lo que leí ayer, una parte de lo que leí ayer para ser precisos, y basta dedicarse a tres páginas de la novela para desembocar en uno mismo y aceptar lamentablemente los destinos a lo Roithamer o a lo Höller, o a los del amigo de Roithamer que narra toda esta historia, que sucede en Altensam, a orillas del Aurach y la novela tiene una descripción de su unidad, lo dice el mismo narrador, y por eso digo que es perfecta "De Altensam y todo lo relacionado con Altensam, con consideración especial del Cono" Cabe señalar la magnifica labor de su traductor Miguel Sáenz. Son varias las cosas por hablar del austriaco Bernhard y sus demonios austriacos que a fin de cuentas son universales y desoladores. Este libro es difícil de conseguir, acaso en España sea relativamente más accesible, yo sólo lo encontré en dos librerías en Buenos Aires y su precio era astronómico, pero creo que esta novela bien vale los euros que la inflan.
Datos del libro:
Título original: Korrektur
Primera edición: Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1975
Primera edición en Editorial Debate: 1992 (es la edición que tengo) Madrid.
También está en Alianza Editorial.
"esos caracteres, o seres, lo que sean, como Roithamer (y como yo), realmente siempre desamparados, no son capaces de dormir, se duermen y despiertan, duranto toda su vida, pero no duermen nunca. Ininterrumpidamente tienen algo en la cabeza y en los nervios que no los deja dormir. Buscan durante toda su vida un remedio contra ese estado insoportable, pero no encuentran ese remedio, porque no hay ningún remedio contra esa enfermedad, que realmente no es otra cosa que una enfermedad mental. Todas esas personas de esa forma insomnes han nacido con esa enfermedad mental, tienen esa enfermedad mental ya de niños y, sean de la especie de Roithamer o de la especie de Höller, son incurables. Las noches, así Roithamer, eran siempre lo más horrible. Todo es, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, es monstruoso y no deja dormir a un hombre como yo, o como era Roithamer, o como Höller. Y con ese constante pensar en no poder dormir, en ninguna circunstancia, ese estado emepeora. Sentado en el viejo sillón, junto a la puerta, pensaba con qué diferencia y, al mismo tiempo, con qué indiferencia habíamos seguido, después de todo, nuestro camino... Partiendo de distintos puntos, posiciones, habíamos ido hacia un solo punto, el único aceptable, hacia la muerte."
Esto es lo que leí ayer, una parte de lo que leí ayer para ser precisos, y basta dedicarse a tres páginas de la novela para desembocar en uno mismo y aceptar lamentablemente los destinos a lo Roithamer o a lo Höller, o a los del amigo de Roithamer que narra toda esta historia, que sucede en Altensam, a orillas del Aurach y la novela tiene una descripción de su unidad, lo dice el mismo narrador, y por eso digo que es perfecta "De Altensam y todo lo relacionado con Altensam, con consideración especial del Cono" Cabe señalar la magnifica labor de su traductor Miguel Sáenz. Son varias las cosas por hablar del austriaco Bernhard y sus demonios austriacos que a fin de cuentas son universales y desoladores. Este libro es difícil de conseguir, acaso en España sea relativamente más accesible, yo sólo lo encontré en dos librerías en Buenos Aires y su precio era astronómico, pero creo que esta novela bien vale los euros que la inflan.
Datos del libro:
Título original: Korrektur
Primera edición: Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1975
Primera edición en Editorial Debate: 1992 (es la edición que tengo) Madrid.
También está en Alianza Editorial.
martes, marzo 01, 2005
Vuelta a los libros
Volví a leer el Quijote, los últimos dos capítulos y recordé porque esta novela da tanto de qué hablar y por qué Dostoievski dijo alguna vez que era la novela más triste que él conocía. Ese último capítulo es la semilla del mundo moderno, no sólo de la literatura, sino de lo que habría de venir. Me gusta creer que los libros llegan a mis manos cuando es el momento correcto. Pueden pasar años en el librero antes de que los lea, otros llegan a mí por amigos o regalos y son lo que busco, uno de estos fue un libro de relatos de Somerset Maugham que me prestó uno de mis grandes amigos. Abrí el índice y me encontré con nombres llamativos, títulos de cuentos que me sugerían tantas cosas interesantes, de entre todos, escogí uno que lleva por título The fall of Edward Barnard, que sin exagerar es uno de los mejores cuentos que he leído y mu y propicio para enfrentar ciertos fantasmas de mi vida en el presente. Me dio la idea de traducir este cuento y algunos más de Maugham. Hace tiempo quería hacer traducción y con este libro de historias reunidas me animé. Otro libro de estos días fue La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa y varias lecturas sueltas, como me gusta leer, un poco de todo, comencé a leer el libro Ala impar una antología de poetas poblanas de la generación que comenzó a publicar en los 80, interesante a nivel crítico y poético. Me he sumergido en algunos relatos de Kafka y Borges y de los primeros cuentos del, en ese entonces, joven Julio Cortázar. Es hermoso leer, eso ya lo sabemos, pero es tan hermoso, al menos para mí, paladear lo leído en los días, recordarlo, dejar que exista y se haga parte de la vida misma, no sólo terminar el libro y cerrarlo y comenzar otro como si fueran objetos desechables, supongo que me gusta creer aún en esa quijotesca manía de llevar la pasión de los libros a la vida misma.
lunes, febrero 28, 2005
Ya parece una necedad
He pensado dejar de una vez por todas de escribir en este espacio. No faltan temas ni letras sino ánimos. Hay veces que uno se da cuenta de la vacuidad que suelen tener todas estas iniciativas. También ha faltado disciplina, pero esta batalla contra el tiempo me ha dejado casi en la inmovilidad. Mezclar la vida privada con los espacios tan públicos me ha dado demasiados problemas, creo que debería escribir cosas de verdad interesantes, recomendar los libros que me hayan gustado, las películas más interesantes, hablar de los proyectos literarios que se están forjando en Puebla, no sé, podría hablar de todo y seguir sin decir nada, es obvio y oficial, lo mejor de mis letras lo seguiré guardando para el lector anónimo que compre un libro anónimo de un escritor anónimo que soy yo y de ninguna manera podría ser yo.
martes, febrero 01, 2005
UN CUENTO YA MUY VIEJO
HISTORIA INÚTIL DEL PERSEGUIDO
La noche anterior llovió con fuerza. El terreno estaba húmedo y los cuerpos descomponiéndose en las veredas y el bosque eran ya un lugar común. Había un olor a gusanos satisfechos; la calma, a pesar de los presentimientos de desastre, era absoluta. Imaginé que por debajo de la tierra hay otro mundo al que parece no importarle la condicion violenta de la superficie, benditos los insectos y los seres infradesarrollados. Divagaba sobre las posibilidades de encerrar todos los mundos en una sola palabra cuando me descubri corriendo sobre el fango para escapar de las balas perdidas. Tenía la ropa hecha jirones, manchada de lodo y sangre, pegada a mi cuerpo como piel a punto de morirse por completo.
La primera bomba silbaba a mi espalda y las demas se sucedían como pasos furiosos del gólem de la violencia. Nunca pude entender quién, con gran ingenio, inventó las bombas parafraseando plagas que vienen del reino de los cielos. No sentía miedo, la adrenalina es un estado distinto. Sólo estaba desorientado, sin lugar a donde ir ni de donde venir. Los soldados, impecables con sus cascos tristes y los rifles humenates, no podrían alcanzarme ya. Nunca supe porque me perseguían, pero en el caos de este mundo siempre hay alguien persiguiendo a otro. En las guerras todos se persiguen con esta pregunta que se jamás se logra contestar. En este sentido el soldado en el frente viene a ser el enemigo propio, lejos de su casa, muerto de hambre y frío, persiguiendo a otro en las mismas condiciones, algo de conciencia gremial le daría un nuevo rostro a la guerra. Cuando alguien cree haber alcanzado la victoria, desarían haber muerto en la batalla, lejos de la persecución del fantasma inescapable del nihilismo. Tras la misión cumplida el soldado es un desecho.
Reanudé mi carrera, lejos de este región donde el mundo comenzaba a parecerme el peor de los lugares. Divisé un río bajando por el lado menos empinado de la montaña. El agua salvadora para llegar al otro lado. Es la ilusión de los ríos, como si dividieran en realidad dos orillas distintas. Ya el ruido se había convertido en silencio y aún yo no era conciente de esto –-el ruido en su máximo estruendo alcanza la tesitura del silencio. Los morteros seguían disparando y las balas de rifles mudos me atravesaban el cuerpo como pequeños mordiscos de pirañas. La angustia y el deseo de escapar se iban diluyendo con la aceptacion de la muerte.
Me tiré al agua y tuve una sensación de alivio en todo el cuerpo. Nadaba con los ojos cerrados, con todo mi alma puesta en los brazos y las piernas, sólo por el placer de agotar hasta que fuera posible el deseo de sobrevivir. El miedo se transformaba en pasión. No abrí jamás los ojos. Estoy seguro de haber hecho una mueca confundible con la sonrisa.
Recobre la conciencia de pronto. Me encontré parado en un pantano indescriptiblemente solitario; sin morteros, ni cascos grises o balas perdidas. Estaba exhausto y sucio. Tenía puesto mi traje roído y moribundo. Sentí una desesperación maldita por no saber como es la muerte, porque puede suceder que uno la confunda con la vida y eso sería todavía peor. Posiblemente había escapado o tal vez nunca me moví de este lugar. En cualquier caso, no tengo a donde ir . Daria todo por tener quien me persiga.
2001
La noche anterior llovió con fuerza. El terreno estaba húmedo y los cuerpos descomponiéndose en las veredas y el bosque eran ya un lugar común. Había un olor a gusanos satisfechos; la calma, a pesar de los presentimientos de desastre, era absoluta. Imaginé que por debajo de la tierra hay otro mundo al que parece no importarle la condicion violenta de la superficie, benditos los insectos y los seres infradesarrollados. Divagaba sobre las posibilidades de encerrar todos los mundos en una sola palabra cuando me descubri corriendo sobre el fango para escapar de las balas perdidas. Tenía la ropa hecha jirones, manchada de lodo y sangre, pegada a mi cuerpo como piel a punto de morirse por completo.
La primera bomba silbaba a mi espalda y las demas se sucedían como pasos furiosos del gólem de la violencia. Nunca pude entender quién, con gran ingenio, inventó las bombas parafraseando plagas que vienen del reino de los cielos. No sentía miedo, la adrenalina es un estado distinto. Sólo estaba desorientado, sin lugar a donde ir ni de donde venir. Los soldados, impecables con sus cascos tristes y los rifles humenates, no podrían alcanzarme ya. Nunca supe porque me perseguían, pero en el caos de este mundo siempre hay alguien persiguiendo a otro. En las guerras todos se persiguen con esta pregunta que se jamás se logra contestar. En este sentido el soldado en el frente viene a ser el enemigo propio, lejos de su casa, muerto de hambre y frío, persiguiendo a otro en las mismas condiciones, algo de conciencia gremial le daría un nuevo rostro a la guerra. Cuando alguien cree haber alcanzado la victoria, desarían haber muerto en la batalla, lejos de la persecución del fantasma inescapable del nihilismo. Tras la misión cumplida el soldado es un desecho.
Reanudé mi carrera, lejos de este región donde el mundo comenzaba a parecerme el peor de los lugares. Divisé un río bajando por el lado menos empinado de la montaña. El agua salvadora para llegar al otro lado. Es la ilusión de los ríos, como si dividieran en realidad dos orillas distintas. Ya el ruido se había convertido en silencio y aún yo no era conciente de esto –-el ruido en su máximo estruendo alcanza la tesitura del silencio. Los morteros seguían disparando y las balas de rifles mudos me atravesaban el cuerpo como pequeños mordiscos de pirañas. La angustia y el deseo de escapar se iban diluyendo con la aceptacion de la muerte.
Me tiré al agua y tuve una sensación de alivio en todo el cuerpo. Nadaba con los ojos cerrados, con todo mi alma puesta en los brazos y las piernas, sólo por el placer de agotar hasta que fuera posible el deseo de sobrevivir. El miedo se transformaba en pasión. No abrí jamás los ojos. Estoy seguro de haber hecho una mueca confundible con la sonrisa.
Recobre la conciencia de pronto. Me encontré parado en un pantano indescriptiblemente solitario; sin morteros, ni cascos grises o balas perdidas. Estaba exhausto y sucio. Tenía puesto mi traje roído y moribundo. Sentí una desesperación maldita por no saber como es la muerte, porque puede suceder que uno la confunda con la vida y eso sería todavía peor. Posiblemente había escapado o tal vez nunca me moví de este lugar. En cualquier caso, no tengo a donde ir . Daria todo por tener quien me persiga.
2001
martes, enero 11, 2005
Anónimo en una pared de la calle
Hoy vi a una vaca sujeta a la parte trasera de una pequeña camioneta en ruinas. La vaca surgía grotesca como espejismo infame en las calles de la ciudad de México, agitando sus pesadas y torpes carnes, llenando de mierda de vaca el pavimento seco. Era una vaca que me recordó a la de Buñuel en La edad de oro. Al rebasar la embarcación fantasma sus ojos estaban volados, su cuello raspado por la soga, sobreponiéndose al esfuerzo del motor por arrastrarla a no sé cuál peor destino. Yo sé que siempre hay tragedias peores, sólo que hoy, mientras el día estallaba sobre la devastación de la ciudad esa pezuña inocente, esa vaca imposible, supe que el mundo era un lugar más triste y estúpido. Somos como esa luz de las estrellas muertas que por esas ecuaciones misteriosas de la luz aún podemos verlas; este lugar no existe, estamos todos muertos, pero aún no lo sabemos, aún no nos alcanza la verdadera luz de muerte.
martes, enero 04, 2005
Resaca de un sueño que no logro recordar
La sensación de haber perdido algo. Tal vez el no haber tenido nunca ese algo sino como un instante de revelación y claridad y creer con certeza que era la respuesta, la esfera de plenitud anhelada. En el mapa de los días, las coordenadas de la melancolía parecen establecerse con firmeza. Uno despierta y de pronto el mundo está ahí como si de verdad no tuviera la culpa y un sentimiento de tener el alma fragil se extiende como mariposa burlona en la mañana. Es un día de sol y enero. Hay algunos pájaros cantantando en el jardín. Es un día que ya ha existitdo tantas veces en mi memoria y eso parece alterar el curso del naufragio. Debería dejar de lado estos sueños que sin saber su contenido me despiertan terriblemente triste, con esa tristeza que viene cuando se pierde la inocencia. Perder la inocencia no es haber manchado la ropa blanca de la ingenuidad. Perder la inocencia es como estar desnudo y con frío, con ganas de cubrirse y con frío, con la seguridad de que nada será como pudo ser y con frío. Pero a esta reacción de los sueños y el amanecer de ese contacto doloroso entre las orillas del sueño y la falda de la realidad, le debe suceder un optimismo ingenuo, un optimismo que con suerte, podría dar la fuerza para cruzar la tarde con mejores perspectivas, un optimismo pues, lleno de buenos deseos y falsas promesas. Es complicado este asunto de vivir.
miércoles, diciembre 01, 2004
Nota informativa e invitación (de otro espacio tiempo)
Aquí va un link por si están interesadas o interesados en leer algunos fragmentos de mi poemario Tiempo de cicatrices. Es la revista que edita la fundación René Avilés Fabila, les recomiendo su lectura y que naveguen por la página de este excelente escritor mexicano cuyos libros han sido para mí fuentes de inspiración literaria y de vida. En especial mi favorito Réquiem por un suicida. También les recomiendo ampliamente Tantadel. Saludos desde Mar del Plata otra joya del universo Argentino. Ayer comprendí por ejemplo que no hay cielo más rotundo y explicativo que el de Argentina, pero claro, eso, como todo lo que hay en esta página es sólo una cuestión personal.
http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho/buho58.htm
http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho/buho58.htm
domingo, noviembre 28, 2004
Algo de Rilke que explica algunas cosas
"Soy muy pobre. No sufro de pobreza, porque en el fondo, ella nada me ha negado. Pero este invierno por primera vez estuvo frente a mí meses enteros lo mismo que un fantasma, y yo me perdí y perdí en mi corazón los objetivos acariciados y toda la luz, y estuve a punto de aceptar cualquier pequeño puesto de funcionario, y esto hubiera significado morir y empezar una metempsicosis llena de locura y ajena a sentimientos de amor a mi tierra"
"Sólo hay una soledad, y ésta es grande y difícil de llevar consigo, y llega casi a todas horas, puesto que éstas quisieran trocarla por cualquier instante vivido en común por trivial que sea, y por la apariencia de una armonía con lo mejor y próximo, con los indignos. Pero quizá sean estas las horas en que crece la soledad, pues su crecer es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el principio de las primaveras. Pero no debe engañar. Lo único necesario, no obstante, es la soledad, la grande e interna soledad"
"Es posible que haya gentes que digan Dios y quieran con ello significar algo común a todos" Rilke -dice Pino Saavedra el traductor y antologador del prólogo y de sus poesías que aparecieron por primera vez en Chile en 1940- es solitario, se acerca a Dios que también es un solitario, y "todo creador es un solitario".
"¿Qué harás tú, Dios, si yo perezco?"
"La poesía va siempre ayudada y aun llevada por el ritmo de las coas exteriores, pues la cadencia lírica es la de la naturaleza: de las aguas, del viento, de la noche. Pero para ritmar la prosa es necesario profundizar en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre."
"Sólo hay una soledad, y ésta es grande y difícil de llevar consigo, y llega casi a todas horas, puesto que éstas quisieran trocarla por cualquier instante vivido en común por trivial que sea, y por la apariencia de una armonía con lo mejor y próximo, con los indignos. Pero quizá sean estas las horas en que crece la soledad, pues su crecer es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el principio de las primaveras. Pero no debe engañar. Lo único necesario, no obstante, es la soledad, la grande e interna soledad"
"Es posible que haya gentes que digan Dios y quieran con ello significar algo común a todos" Rilke -dice Pino Saavedra el traductor y antologador del prólogo y de sus poesías que aparecieron por primera vez en Chile en 1940- es solitario, se acerca a Dios que también es un solitario, y "todo creador es un solitario".
"¿Qué harás tú, Dios, si yo perezco?"
"La poesía va siempre ayudada y aun llevada por el ritmo de las coas exteriores, pues la cadencia lírica es la de la naturaleza: de las aguas, del viento, de la noche. Pero para ritmar la prosa es necesario profundizar en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre."
sábado, noviembre 20, 2004
Un diálogo encontrado en un viejo archivo (2001)
ACOMPAÑADO
Pero si el diablo no existe.
Cómo no si yo lo vi.
Pero eso no es posible, lo soñaste, lo inventaste, qué sé yo.
¿Cómo sabes?
A ver pruébamelo
¿Tú existes no?
Sí.
A ver, pruébamelo.
Aquí estoy, me estás viendo, puedes tocarme y escucharme.
Ves como si existe.
No seas necio, esto es distinto.
Yo lo vi, igual que como te veo a ti, no puedo fingir que no lo veo.
Te lo imaginaste.
Lo vi.
Qué más da, yo sé que no existe.
Qué bueno que piensas eso.
¿Por qué?
Porque está junto a ti.
Pero si el diablo no existe.
Cómo no si yo lo vi.
Pero eso no es posible, lo soñaste, lo inventaste, qué sé yo.
¿Cómo sabes?
A ver pruébamelo
¿Tú existes no?
Sí.
A ver, pruébamelo.
Aquí estoy, me estás viendo, puedes tocarme y escucharme.
Ves como si existe.
No seas necio, esto es distinto.
Yo lo vi, igual que como te veo a ti, no puedo fingir que no lo veo.
Te lo imaginaste.
Lo vi.
Qué más da, yo sé que no existe.
Qué bueno que piensas eso.
¿Por qué?
Porque está junto a ti.
viernes, octubre 22, 2004
Y si esta fuera mi casa yo
Venía caminando, por las calles mojadas de Palermo, con un dardo extraño de tristeza atravesado en algùn lugar de mi cuerpo, porque el alma, supongo, debe estar lo mismo en el tobillo que en el higado. Por eso entré a escribir, porque caminar y escribir son dos cosas que amo y por momentos me da esa amnesia odiosa de olvidar lo perfecto y sòlo poder recordar lo inconquistable. Quisiera decir tantas cosas y hablar de còmo uno confunde medios con fines, còmo la confusión es tal por momentos que uno puede creer ser lo que no es y descreer de lo que puede ser, quisiera sentarme un rato en aquel lugar al que fui con un gran amigo del que hace mucho no tengo noticias, fue en hierve el agua, en Oaxaca, el día amenazaba con ser lluvioso, pero eso pasó después, en la carretera, lo mejor fue cuando estuvimos sentados observando desde la altura el mundo, el mundo que cabía en lo que abarcaran los ojos, como si ese suelo rotundo de Oaxaca fuera al mismo tiempo un espejo o una esfera, de esas que contienen al tiempo y lo revelan. Hoy parece que entre más avanzo más me topo con los muros invisibles. Extraño esa colina y la compañìa y los guiños que el futuro, esa mujer que es un pulpo indescriptible, me hacìa desde lo alto, ven, ven, aquí sucede tu vida, aquí alguien siempre te estarà esperando. Me lo crei tanto que ahora pregunto cuàndo, en què desparpajado gesto del tiempo, el futuro comenzò a quedar en el pasado.
viernes, octubre 15, 2004
La locura es imparable
Hay días que quisiera sólo despertarme para leer un poema o escribirlo. Pero otros me da por salir al mundo y enterarme de lo que pasa. Si uno abre al azar 7 diarios de distintas naciones, encontrará lo mismo. Esto me ha llevado a pensar en varios términos. En el caso especial de mi país, asisto a la distancia, a la cotidiana ruptura de los vínculos nacionales. No hay tal país, no hay tal nación, no hay tal futuro. La palabra utopía que se traduciría poéticamente desde su etimología como NO HAY TAL LUGAR, me llena la mente de respuestas. Lo digo en un sentido mucho más profundo que el ideológico y mucho menos trascendental que el metafísico. No hay tal lugar que este y no podría reconocer alguna mejoría, alguna luz que dijera, sí, esto va a cambiar, vamos a ser mejores. No. Ayer asistí a un extrañísimo homenaje a Julio Cortázar donde se habló casi nada de él. Más bien se pretextó el imán que supone ahora el nombre de este magnifico escritor argentino para acarrear a las filosóficas masas de la facultad de de filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires para hablar del rol del intelectual latinoamericano. Lo rescatable, la presencia de Osvaldo Bayer, un tipo lúcido, lúdico y crítico. Se mencionaron cosas que para mí fueron nuevas, tal vez por mi ignorancia sobre el tema argentino, por ejemplo se atacó a Sabato como un escritor que no sólo apoyo y elogio la dictadura de Videla y de Onganía, sino además se benefició económicamente de estos apoyos. Otra cosa interesante es saber que desconozco cuál sea el intelectual latinoamericano pues para mí, ambas palabras son difusas o utópicas. Bayer dijo una frase memorable. Borges demostró ser un genio no un sabio.
Se habló de Cuba, de las persecuciones a los escritores en las dictaduras. Se habló de tantas cosas de otros tiempos que parecieran seguir sucediendo, eso lo dijo Quino, si Mafalda sigue vigente es porque los problemas que plantea aún no han sido resueltos. Tiene razón. Sólo cambian las fechas y ciertos lugares y nombres. Yo al contrario de lo que parece decir este día de primavera austral, en un barrio viejo y exquisito al que están destruyendo los horribles edificios de condominios, los cibercafés, las lavanderías o sitios de comida rápida, no veo claridad, he estado recluido en reflexiones que algún día tendrán la forma de palabras más claras. Lo único cierto por ahora es que no hay tal fruto del progreso ni bondad del porvenir, basta mirar un rato el debate Bush y Kerry y traducirlo a lo que eso significa desde todas las disciplinas posibles, la conclusión es absoluta, la locura es imparable.
Se habló de Cuba, de las persecuciones a los escritores en las dictaduras. Se habló de tantas cosas de otros tiempos que parecieran seguir sucediendo, eso lo dijo Quino, si Mafalda sigue vigente es porque los problemas que plantea aún no han sido resueltos. Tiene razón. Sólo cambian las fechas y ciertos lugares y nombres. Yo al contrario de lo que parece decir este día de primavera austral, en un barrio viejo y exquisito al que están destruyendo los horribles edificios de condominios, los cibercafés, las lavanderías o sitios de comida rápida, no veo claridad, he estado recluido en reflexiones que algún día tendrán la forma de palabras más claras. Lo único cierto por ahora es que no hay tal fruto del progreso ni bondad del porvenir, basta mirar un rato el debate Bush y Kerry y traducirlo a lo que eso significa desde todas las disciplinas posibles, la conclusión es absoluta, la locura es imparable.
jueves, octubre 07, 2004
La posibilidad Factorum
El silencio ha sido largo. Aún las fuerzas no terminan por ser las necesarias para volver. Estoy seguro que falta poco. Hace unos días la terrible noticia de un accidente de una persona muy querida me removió las fibras de la fragilidad, afortunadamente despertó tras diez días en estado de coma, ella es una lectora constante de este sitio. Esto me dio cierto ánimo para volver. Sin embargo aún la claridad no es total, la reclusión silenciosa obedece también a una dedicación de tiempo completo a la literatura. Gracias por pasar de visita y dejar un mensaje. Estoy reformando el sitio, aumentando tres blogs míos que están casi vacíos, ventanas que abrí para algún día darles uso, nada importante en realidad. Por lo pronto, recibí un correo de un entrañanble amigo y compañero de excesos universitarios, Guillermo. Le envié una carta que me pareció interesante ahora que cuando recibí su atinada respuesta venía como parte del mensaje y la releí. Aquí pego algunas partes de ese texto. Hasta entonces.
LA CARTA
Tienes razón en que lo importante ahora es encontrar la plenitud de la adultez. En ciertos sentidos eso me ha estado quedando claro. Toda revelación duele y todo crecimiento rompe y estira lo que lo contiene. Así que al mismo tiempo alcanzar la plenitud ha sido doloroso y satisfactorio. Creo que hay dos problemas, uno que la plenitud puede confundirse con resignación y conformismo. Otro que plenitud no es necesariamente un estado alcanzable en un punto determinado sino la ubicación de uno mismo en una esfera que no inicie y termine en
algún lado del factor tiempo. Hay otras cosas en esta etapa. Como te decía, la queja putilla juvenil debe pasar al diccionario de los ayeres y uno debe empezar a transformar lo que toca. Esto no quiere decir de ninguna manera dejar de lado el espíriú de LUDOS como tampoco concebir a Dionisio como una monodeidad del sexo. Hay que entender mejor lo que estos dioses significan en aras de alcarar la dicha esfera de la plenitud. También me queda clara la diferencia
entre sueño, masturbación y posibilidad factorum. Masturbación es buscar lo inalcanzable como ser Hugh Heffner, Tarkovski o Cortázar, sin aportar nda más que el deseo superficial de ser. Sueño es reconocer los límites propios y contextuales para trascenderlos. Posibilidad factorum significa la redondez entre sueño, masturbación y ejecución sumado a los buenos juicios de FORTUNA y AUDACIA. En esto hermano, yo sigo apelando a FORTUNA; ojalá los años impulsen más la audacia en equilibrio. Tienes razón justo cuando llegamos al equilibrio entre estudio y fiesta nos llegó la graduación. Pero aquí inevitablemente el balance es posterior al final del juego. Como diría Mafalda, la graduación de la escuela de la vida es siempre un funeral. Los balances tendremos que hacerlos en el imaginario de la muerte por lo tanto, no hay que darle a esto una importancia vital. Además el equilbrio no se constituye en una balanza de estabilidad sino en los movimientos violentos de los contrarios y su tendencia a ser inversamente proporcionales. Debe ser aburridisimo leerme, pero comparto al fin la idea de plenitud y esperanza que engloban tus palabras.
LA RESPUESTA ATINADA
Efectivamente en el imaginario del fin, es en el ùnico sitio en donde podemos medio visualizar nuestro yo pleno, sin embargo como bien mencionas la posibilidad factorum es lo ùnico que nos puede mover del letargo y de la monotonia diurna y creo que es mucho mas frecuente el imaginar para la vida que imaginar para la muerte, por que en esta època de vacio hay mas esperanza para todos los "hoy" de la vida que para las trasendencias temporales. aunque siempre habrìa que valorar a donde vamos.
LA CARTA
Tienes razón en que lo importante ahora es encontrar la plenitud de la adultez. En ciertos sentidos eso me ha estado quedando claro. Toda revelación duele y todo crecimiento rompe y estira lo que lo contiene. Así que al mismo tiempo alcanzar la plenitud ha sido doloroso y satisfactorio. Creo que hay dos problemas, uno que la plenitud puede confundirse con resignación y conformismo. Otro que plenitud no es necesariamente un estado alcanzable en un punto determinado sino la ubicación de uno mismo en una esfera que no inicie y termine en
algún lado del factor tiempo. Hay otras cosas en esta etapa. Como te decía, la queja putilla juvenil debe pasar al diccionario de los ayeres y uno debe empezar a transformar lo que toca. Esto no quiere decir de ninguna manera dejar de lado el espíriú de LUDOS como tampoco concebir a Dionisio como una monodeidad del sexo. Hay que entender mejor lo que estos dioses significan en aras de alcarar la dicha esfera de la plenitud. También me queda clara la diferencia
entre sueño, masturbación y posibilidad factorum. Masturbación es buscar lo inalcanzable como ser Hugh Heffner, Tarkovski o Cortázar, sin aportar nda más que el deseo superficial de ser. Sueño es reconocer los límites propios y contextuales para trascenderlos. Posibilidad factorum significa la redondez entre sueño, masturbación y ejecución sumado a los buenos juicios de FORTUNA y AUDACIA. En esto hermano, yo sigo apelando a FORTUNA; ojalá los años impulsen más la audacia en equilibrio. Tienes razón justo cuando llegamos al equilibrio entre estudio y fiesta nos llegó la graduación. Pero aquí inevitablemente el balance es posterior al final del juego. Como diría Mafalda, la graduación de la escuela de la vida es siempre un funeral. Los balances tendremos que hacerlos en el imaginario de la muerte por lo tanto, no hay que darle a esto una importancia vital. Además el equilbrio no se constituye en una balanza de estabilidad sino en los movimientos violentos de los contrarios y su tendencia a ser inversamente proporcionales. Debe ser aburridisimo leerme, pero comparto al fin la idea de plenitud y esperanza que engloban tus palabras.
LA RESPUESTA ATINADA
Efectivamente en el imaginario del fin, es en el ùnico sitio en donde podemos medio visualizar nuestro yo pleno, sin embargo como bien mencionas la posibilidad factorum es lo ùnico que nos puede mover del letargo y de la monotonia diurna y creo que es mucho mas frecuente el imaginar para la vida que imaginar para la muerte, por que en esta època de vacio hay mas esperanza para todos los "hoy" de la vida que para las trasendencias temporales. aunque siempre habrìa que valorar a donde vamos.
viernes, agosto 27, 2004
El silencio lo va cubriendo todo
Pareciera que lo más importante de vivir consiste en registrar los sucesos para la memoria. Últimamente vengo pensando que no hay memoria más importante e intensa y verdadera como la olvidada. Las memorias sirven para pesarnos con su imposible repetición. La memoria lacera y exige, inventa falsas emociones y olvida olores tan ciertos y perfectos. Hoy al menos la memoria me ha hecho olvidar cómo quise escribir esta página, por qué buscaba yo lectores y palabras. Ahora parece que uno debe atreverse a guardar silencio cuando el silencio pide espacio para decirse. Dice Octavio Paz que el estado ideal es el silencio pero hay que ganárselo. Yo no creo haberme ganado nada, sólo que hoy a instantes de mi muerte (una de esas muertes que poéticamente decretan ocaso y nacimiento de mi ser, muerte metafórica y total en instante de luz y nacimiento; toda muerte procede de un estado anterior de vida) no tengo más palabras. Agradezco su presencia en esta página, su compañía, sus momentos de ida y vuelta, los mensajes fraternales y vivos. No sé si deba este espacio cerrarse pero al menos si debe respirar un tiempo. Aviso mi retiro temporal, festejemos el silencio y aprendamos a escucharlo. Desde el fondo de mí,
Gerardo Arturo
Gerardo Arturo
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