jueves, marzo 17, 2005

Capítulo inútil de una novela que jamás concluiré

VII

La señora levanta el comal para poner más carbón.
-Me da dos más sin cebolla.
-¿De qué salsa joven?
-Una y una por favor.
Pone de vuelta el comal sobre el anafre. Un señor vestido con un desgastado traje gris a rayas, rasca sus bolsas para encontrar monedas y entrega a la señora ocho pesos.
-Le dije que sin cebolla –se dirige un poco molesto a la señora que le quita apurada los trozos de cebolla a las quesadillas.
-¿No te gusta la cebolla? Qué mamón. Ya ni se la quite seño, que aprenda a comer.
-No te estoy hablando a ti –recibe sus quesadillas ahora sin cebolla. Sin mirar a la señora, continúa- además porque me dices mamón si tú...
-Provecho – les dice el señor de traje a los dos muchachos. Recoge de la silla un periódico y lo guarda bajo el brazo. -Buenas Noches seño, hasta mañana.- Sonríe discretamente como intentando guardar un secreto que no puede ocultar del todo.
-Buenas noches -responde sin mirarlo la señora, limpiando sus manos en el mandil de pequeños cuadros azules.
Muerde su quesadilla. Está caliente. La masa deja salir un poco de humo que se confunde con el aire frío de la capital.
-Qué decías. ¿Que yo era más mamón que tú?
-Olvídalo –dice, y muerde de nuevo la quesadilla.
-¿Vas a ir a Palenque?
-No sé. Ando sin varo. Quienes van.
-El Peto, Rambo, Jiménez, Tortuga y Yo.
-Suena muy chido. Me late bastante. Cómo con cuanto la hago.
-No sé. A lo mucho dos mil pesos.
-No, pustá cabrón.
-¿Va a querer algo más joven?
-No seño, gracias. La cuenta por favor. –y dibuja en el aire un rayón irregular con una pluma imaginaria.
-Va a estar muy bien, salimos el Jueves como a esta hora.
-Yo les aviso. Pero la veo difícil. Tengo que regresar a Puebla. Pero deja ver si junto.
-Veintiocho pesos joven.
-Yo te invito. Tú ahorra para el viaje. –Paga la cuenta con un billete viejo.
-Órale gracias compadre...
Una señora de cabello corto con las puntas rubias y la raíz roja, estatura baja, dos dientes de oro y un suéter verde que cubre su figura esférica, aparece corriendo alarmada.
-¡Doña Espe, Doña Espe! –Agita los brazos. –Se tronaron a Edicktor.
Doña Espe se quita su mandil de cuadros y lo avienta a la silla donde está su sobrina de quince años con el vientre de niña embarazada.
-Dónde, Catita, Dónde.
-Aquí en la Mirto a dos calles.
Las dos mujeres corren, moviendo su figura de tortuga apresurada hacia la Mirto, donde un grupo de curiosos rodea la tragedia. Doña Espe voltea a ver a su sobrina.
-Ahí te encargo chamaca, no me tardo.
La sobrina responde en silencio, con la vista fija en el suelo. Sus ojos se cristalizan.
-Pinche ciudad. Está de la chingada vivir aquí.
-Sí, está cabrón. Y quién será el tal Edicktor.
La chamaca embarazada sabe que Edicktor es el papá del bebé que espera. Hace unos minutos estaba comiendo quesadillas, hurgando en sus bolsillos algunas monedas. La chamaca da vuelta a los pambazos. Tiene la certeza de que no verá nada más que eso el resto de su vida: Aceite chisporroteando en el mandil y tipos que dicen <> sin mirar a la cara.
-Ni te contestó la chavita.
-Ni hablar. Yo creo que se hizo la sorda para no darme mi cambio. Qué onda pues, me hablas para ver si te animas.
-Sí, yo te hablo en la semana.

La sirena de una patrulla aparece en la escena del crimen, siempre hay una sombra violenta que escapa a la luz de la torreta. Edicktor en el suelo mira la noche de la ciudad, bañado en la sangre que expulsó su cabeza después de recibir dos disparos. Lo suben a la ambulancia en una bolsa gris. Las historias se tejen en las calles. Los muertos se mueren y los vivos también.



Puebla, Puebla, Febrero 2002

sábado, marzo 12, 2005

Breve descargo

Estaba cansado y una sensación de estar abatido me abarcaba por completo. Me puse a escribir, terminé un cuento que escribí hace unos meses en Buenos Aires, saqué de mí, libere, para decirlo mejor, esa sensación que les platico, más allá del cuento, por encima de la literatura y el mundillo literario y las editoriales y los celos de los incapaces y todo eso que hay detrás, que virtud, esta de poder escribir con uno mismo y mimetizar la tragedia propia en personajes maravillosos que se inmolan para dejarnos ir a dormir tranquilos. Extisten diferencias abismales entre un día de creación y uno de marasmo creativo, pero claro, amar y vivir pueden ser también, a su manera, formas artísticas de la creación.

jueves, marzo 03, 2005

Para los que llegan a las fiestas

Para los que llegan a las fiestas
ávidos de tiernas compañías
y encuentran parejas impenetrables
y hermosas muchachas solas que dan miedo
--pues uno no sabe bailar, y es triste--;
los que se arrinconan con un vaso
de aguardiente oscuro y melancólico,
y odian hasta el fondo su miseria,
la envida que sienten, los deseos;

para los que saben con amargura
que de la mujer que quieren les queda
nada más un clavo fijo en la espalda
y algo tenue y acre, como el aroma
que guarda el revés de un guante olvidado;

para los que fueron invitados
una vez; aquellos que se pusieron
el menos gastado de sus dos trajes
y fueron puntuales; y en una puerta,
ya mucho después de entrados todos,
supieron que no se cumpliría
la cita, y volvieron despreciándose;

para los que miran desde afuera,
de noche, las casas iluminadas,
y aveces quisieran estar adentro:
compartir con alguien mesa y cobijas
o vivir con hijos dichosos;
y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;

para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen;
para los que sufren a conciencia
porque no serán consolados,
los que no tendrán, los que no pueden escucharme;
para los que están armados, escribo


Rubén Bonifaz Nuño
Los demonios y los días (1956)

miércoles, marzo 02, 2005

Los bellos demonios del austriaco

Otra vez fue Bernhard, desde la primera vez fue imposible soltarlo, este libro maravilloso, que retomé ayer CORRECCIÓN se llama, cada línea quería detenerme y apuntarla por todo lo que sugería, después me di cuenta que tantos deseos de apuntar lo que más me gustaba me llevaban más bien a desear haber escrito ese libro, como si alguien hubiera escrito la obra maestra que jamás escribiré, por qué me gusta tanto esta obra que podría parecerle a muchos un odioso círculo de palabras, es una de las novelas perfectas que conozco, los demonios de de Bernhard son los míos por momentos, son los de muchos:

"esos caracteres, o seres, lo que sean, como Roithamer (y como yo), realmente siempre desamparados, no son capaces de dormir, se duermen y despiertan, duranto toda su vida, pero no duermen nunca. Ininterrumpidamente tienen algo en la cabeza y en los nervios que no los deja dormir. Buscan durante toda su vida un remedio contra ese estado insoportable, pero no encuentran ese remedio, porque no hay ningún remedio contra esa enfermedad, que realmente no es otra cosa que una enfermedad mental. Todas esas personas de esa forma insomnes han nacido con esa enfermedad mental, tienen esa enfermedad mental ya de niños y, sean de la especie de Roithamer o de la especie de Höller, son incurables. Las noches, así Roithamer, eran siempre lo más horrible. Todo es, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, monstruoso, lo más insignificante, lo más inofensivo, de noche, es monstruoso y no deja dormir a un hombre como yo, o como era Roithamer, o como Höller. Y con ese constante pensar en no poder dormir, en ninguna circunstancia, ese estado emepeora. Sentado en el viejo sillón, junto a la puerta, pensaba con qué diferencia y, al mismo tiempo, con qué indiferencia habíamos seguido, después de todo, nuestro camino... Partiendo de distintos puntos, posiciones, habíamos ido hacia un solo punto, el único aceptable, hacia la muerte."


Esto es lo que leí ayer, una parte de lo que leí ayer para ser precisos, y basta dedicarse a tres páginas de la novela para desembocar en uno mismo y aceptar lamentablemente los destinos a lo Roithamer o a lo Höller, o a los del amigo de Roithamer que narra toda esta historia, que sucede en Altensam, a orillas del Aurach y la novela tiene una descripción de su unidad, lo dice el mismo narrador, y por eso digo que es perfecta "De Altensam y todo lo relacionado con Altensam, con consideración especial del Cono" Cabe señalar la magnifica labor de su traductor Miguel Sáenz. Son varias las cosas por hablar del austriaco Bernhard y sus demonios austriacos que a fin de cuentas son universales y desoladores. Este libro es difícil de conseguir, acaso en España sea relativamente más accesible, yo sólo lo encontré en dos librerías en Buenos Aires y su precio era astronómico, pero creo que esta novela bien vale los euros que la inflan.


Datos del libro:

Título original: Korrektur
Primera edición: Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1975
Primera edición en Editorial Debate: 1992 (es la edición que tengo) Madrid.
También está en Alianza Editorial.

martes, marzo 01, 2005

Vuelta a los libros

Volví a leer el Quijote, los últimos dos capítulos y recordé porque esta novela da tanto de qué hablar y por qué Dostoievski dijo alguna vez que era la novela más triste que él conocía. Ese último capítulo es la semilla del mundo moderno, no sólo de la literatura, sino de lo que habría de venir. Me gusta creer que los libros llegan a mis manos cuando es el momento correcto. Pueden pasar años en el librero antes de que los lea, otros llegan a mí por amigos o regalos y son lo que busco, uno de estos fue un libro de relatos de Somerset Maugham que me prestó uno de mis grandes amigos. Abrí el índice y me encontré con nombres llamativos, títulos de cuentos que me sugerían tantas cosas interesantes, de entre todos, escogí uno que lleva por título The fall of Edward Barnard, que sin exagerar es uno de los mejores cuentos que he leído y mu y propicio para enfrentar ciertos fantasmas de mi vida en el presente. Me dio la idea de traducir este cuento y algunos más de Maugham. Hace tiempo quería hacer traducción y con este libro de historias reunidas me animé. Otro libro de estos días fue La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa y varias lecturas sueltas, como me gusta leer, un poco de todo, comencé a leer el libro Ala impar una antología de poetas poblanas de la generación que comenzó a publicar en los 80, interesante a nivel crítico y poético. Me he sumergido en algunos relatos de Kafka y Borges y de los primeros cuentos del, en ese entonces, joven Julio Cortázar. Es hermoso leer, eso ya lo sabemos, pero es tan hermoso, al menos para mí, paladear lo leído en los días, recordarlo, dejar que exista y se haga parte de la vida misma, no sólo terminar el libro y cerrarlo y comenzar otro como si fueran objetos desechables, supongo que me gusta creer aún en esa quijotesca manía de llevar la pasión de los libros a la vida misma.

lunes, febrero 28, 2005

Ya parece una necedad

He pensado dejar de una vez por todas de escribir en este espacio. No faltan temas ni letras sino ánimos. Hay veces que uno se da cuenta de la vacuidad que suelen tener todas estas iniciativas. También ha faltado disciplina, pero esta batalla contra el tiempo me ha dejado casi en la inmovilidad. Mezclar la vida privada con los espacios tan públicos me ha dado demasiados problemas, creo que debería escribir cosas de verdad interesantes, recomendar los libros que me hayan gustado, las películas más interesantes, hablar de los proyectos literarios que se están forjando en Puebla, no sé, podría hablar de todo y seguir sin decir nada, es obvio y oficial, lo mejor de mis letras lo seguiré guardando para el lector anónimo que compre un libro anónimo de un escritor anónimo que soy yo y de ninguna manera podría ser yo.

martes, febrero 01, 2005

UN CUENTO YA MUY VIEJO

HISTORIA INÚTIL DEL PERSEGUIDO





La noche anterior llovió con fuerza. El terreno estaba húmedo y los cuerpos descomponiéndose en las veredas y el bosque eran ya un lugar común. Había un olor a gusanos satisfechos; la calma, a pesar de los presentimientos de desastre, era absoluta. Imaginé que por debajo de la tierra hay otro mundo al que parece no importarle la condicion violenta de la superficie, benditos los insectos y los seres infradesarrollados. Divagaba sobre las posibilidades de encerrar todos los mundos en una sola palabra cuando me descubri corriendo sobre el fango para escapar de las balas perdidas. Tenía la ropa hecha jirones, manchada de lodo y sangre, pegada a mi cuerpo como piel a punto de morirse por completo.

La primera bomba silbaba a mi espalda y las demas se sucedían como pasos furiosos del gólem de la violencia. Nunca pude entender quién, con gran ingenio, inventó las bombas parafraseando plagas que vienen del reino de los cielos. No sentía miedo, la adrenalina es un estado distinto. Sólo estaba desorientado, sin lugar a donde ir ni de donde venir. Los soldados, impecables con sus cascos tristes y los rifles humenates, no podrían alcanzarme ya. Nunca supe porque me perseguían, pero en el caos de este mundo siempre hay alguien persiguiendo a otro. En las guerras todos se persiguen con esta pregunta que se jamás se logra contestar. En este sentido el soldado en el frente viene a ser el enemigo propio, lejos de su casa, muerto de hambre y frío, persiguiendo a otro en las mismas condiciones, algo de conciencia gremial le daría un nuevo rostro a la guerra. Cuando alguien cree haber alcanzado la victoria, desarían haber muerto en la batalla, lejos de la persecución del fantasma inescapable del nihilismo. Tras la misión cumplida el soldado es un desecho.

Reanudé mi carrera, lejos de este región donde el mundo comenzaba a parecerme el peor de los lugares. Divisé un río bajando por el lado menos empinado de la montaña. El agua salvadora para llegar al otro lado. Es la ilusión de los ríos, como si dividieran en realidad dos orillas distintas. Ya el ruido se había convertido en silencio y aún yo no era conciente de esto –-el ruido en su máximo estruendo alcanza la tesitura del silencio. Los morteros seguían disparando y las balas de rifles mudos me atravesaban el cuerpo como pequeños mordiscos de pirañas. La angustia y el deseo de escapar se iban diluyendo con la aceptacion de la muerte.

Me tiré al agua y tuve una sensación de alivio en todo el cuerpo. Nadaba con los ojos cerrados, con todo mi alma puesta en los brazos y las piernas, sólo por el placer de agotar hasta que fuera posible el deseo de sobrevivir. El miedo se transformaba en pasión. No abrí jamás los ojos. Estoy seguro de haber hecho una mueca confundible con la sonrisa.

Recobre la conciencia de pronto. Me encontré parado en un pantano indescriptiblemente solitario; sin morteros, ni cascos grises o balas perdidas. Estaba exhausto y sucio. Tenía puesto mi traje roído y moribundo. Sentí una desesperación maldita por no saber como es la muerte, porque puede suceder que uno la confunda con la vida y eso sería todavía peor. Posiblemente había escapado o tal vez nunca me moví de este lugar. En cualquier caso, no tengo a donde ir . Daria todo por tener quien me persiga.



2001

martes, enero 11, 2005

Anónimo en una pared de la calle

Hoy vi a una vaca sujeta a la parte trasera de una pequeña camioneta en ruinas. La vaca surgía grotesca como espejismo infame en las calles de la ciudad de México, agitando sus pesadas y torpes carnes, llenando de mierda de vaca el pavimento seco. Era una vaca que me recordó a la de Buñuel en La edad de oro. Al rebasar la embarcación fantasma sus ojos estaban volados, su cuello raspado por la soga, sobreponiéndose al esfuerzo del motor por arrastrarla a no sé cuál peor destino. Yo sé que siempre hay tragedias peores, sólo que hoy, mientras el día estallaba sobre la devastación de la ciudad esa pezuña inocente, esa vaca imposible, supe que el mundo era un lugar más triste y estúpido. Somos como esa luz de las estrellas muertas que por esas ecuaciones misteriosas de la luz aún podemos verlas; este lugar no existe, estamos todos muertos, pero aún no lo sabemos, aún no nos alcanza la verdadera luz de muerte.





martes, enero 04, 2005

Resaca de un sueño que no logro recordar

La sensación de haber perdido algo. Tal vez el no haber tenido nunca ese algo sino como un instante de revelación y claridad y creer con certeza que era la respuesta, la esfera de plenitud anhelada. En el mapa de los días, las coordenadas de la melancolía parecen establecerse con firmeza. Uno despierta y de pronto el mundo está ahí como si de verdad no tuviera la culpa y un sentimiento de tener el alma fragil se extiende como mariposa burlona en la mañana. Es un día de sol y enero. Hay algunos pájaros cantantando en el jardín. Es un día que ya ha existitdo tantas veces en mi memoria y eso parece alterar el curso del naufragio. Debería dejar de lado estos sueños que sin saber su contenido me despiertan terriblemente triste, con esa tristeza que viene cuando se pierde la inocencia. Perder la inocencia no es haber manchado la ropa blanca de la ingenuidad. Perder la inocencia es como estar desnudo y con frío, con ganas de cubrirse y con frío, con la seguridad de que nada será como pudo ser y con frío. Pero a esta reacción de los sueños y el amanecer de ese contacto doloroso entre las orillas del sueño y la falda de la realidad, le debe suceder un optimismo ingenuo, un optimismo que con suerte, podría dar la fuerza para cruzar la tarde con mejores perspectivas, un optimismo pues, lleno de buenos deseos y falsas promesas. Es complicado este asunto de vivir.

miércoles, diciembre 01, 2004

Nota informativa e invitación (de otro espacio tiempo)

Aquí va un link por si están interesadas o interesados en leer algunos fragmentos de mi poemario Tiempo de cicatrices. Es la revista que edita la fundación René Avilés Fabila, les recomiendo su lectura y que naveguen por la página de este excelente escritor mexicano cuyos libros han sido para mí fuentes de inspiración literaria y de vida. En especial mi favorito Réquiem por un suicida. También les recomiendo ampliamente Tantadel. Saludos desde Mar del Plata otra joya del universo Argentino. Ayer comprendí por ejemplo que no hay cielo más rotundo y explicativo que el de Argentina, pero claro, eso, como todo lo que hay en esta página es sólo una cuestión personal.



http://www.reneavilesfabila.com.mx/universodeelbuho/buho58.htm

domingo, noviembre 28, 2004

Algo de Rilke que explica algunas cosas

"Soy muy pobre. No sufro de pobreza, porque en el fondo, ella nada me ha negado. Pero este invierno por primera vez estuvo frente a mí meses enteros lo mismo que un fantasma, y yo me perdí y perdí en mi corazón los objetivos acariciados y toda la luz, y estuve a punto de aceptar cualquier pequeño puesto de funcionario, y esto hubiera significado morir y empezar una metempsicosis llena de locura y ajena a sentimientos de amor a mi tierra"



"Sólo hay una soledad, y ésta es grande y difícil de llevar consigo, y llega casi a todas horas, puesto que éstas quisieran trocarla por cualquier instante vivido en común por trivial que sea, y por la apariencia de una armonía con lo mejor y próximo, con los indignos. Pero quizá sean estas las horas en que crece la soledad, pues su crecer es doloroso como el crecimiento de los niños y triste como el principio de las primaveras. Pero no debe engañar. Lo único necesario, no obstante, es la soledad, la grande e interna soledad"



"Es posible que haya gentes que digan Dios y quieran con ello significar algo común a todos" Rilke -dice Pino Saavedra el traductor y antologador del prólogo y de sus poesías que aparecieron por primera vez en Chile en 1940- es solitario, se acerca a Dios que también es un solitario, y "todo creador es un solitario".



"¿Qué harás tú, Dios, si yo perezco?"



"La poesía va siempre ayudada y aun llevada por el ritmo de las coas exteriores, pues la cadencia lírica es la de la naturaleza: de las aguas, del viento, de la noche. Pero para ritmar la prosa es necesario profundizar en sí mismo y encontrar el ritmo anónimo y múltiple de la sangre."





sábado, noviembre 20, 2004

Un diálogo encontrado en un viejo archivo (2001)

ACOMPAÑADO



Pero si el diablo no existe.

Cómo no si yo lo vi.

Pero eso no es posible, lo soñaste, lo inventaste, qué sé yo.

¿Cómo sabes?

A ver pruébamelo

¿Tú existes no?

Sí.

A ver, pruébamelo.

Aquí estoy, me estás viendo, puedes tocarme y escucharme.

Ves como si existe.

No seas necio, esto es distinto.

Yo lo vi, igual que como te veo a ti, no puedo fingir que no lo veo.

Te lo imaginaste.

Lo vi.

Qué más da, yo sé que no existe.

Qué bueno que piensas eso.

¿Por qué?

Porque está junto a ti.

viernes, octubre 22, 2004

Y si esta fuera mi casa yo

Venía caminando, por las calles mojadas de Palermo, con un dardo extraño de tristeza atravesado en algùn lugar de mi cuerpo, porque el alma, supongo, debe estar lo mismo en el tobillo que en el higado. Por eso entré a escribir, porque caminar y escribir son dos cosas que amo y por momentos me da esa amnesia odiosa de olvidar lo perfecto y sòlo poder recordar lo inconquistable. Quisiera decir tantas cosas y hablar de còmo uno confunde medios con fines, còmo la confusión es tal por momentos que uno puede creer ser lo que no es y descreer de lo que puede ser, quisiera sentarme un rato en aquel lugar al que fui con un gran amigo del que hace mucho no tengo noticias, fue en hierve el agua, en Oaxaca, el día amenazaba con ser lluvioso, pero eso pasó después, en la carretera, lo mejor fue cuando estuvimos sentados observando desde la altura el mundo, el mundo que cabía en lo que abarcaran los ojos, como si ese suelo rotundo de Oaxaca fuera al mismo tiempo un espejo o una esfera, de esas que contienen al tiempo y lo revelan. Hoy parece que entre más avanzo más me topo con los muros invisibles. Extraño esa colina y la compañìa y los guiños que el futuro, esa mujer que es un pulpo indescriptible, me hacìa desde lo alto, ven, ven, aquí sucede tu vida, aquí alguien siempre te estarà esperando. Me lo crei tanto que ahora pregunto cuàndo, en què desparpajado gesto del tiempo, el futuro comenzò a quedar en el pasado.

viernes, octubre 15, 2004

La locura es imparable

Hay días que quisiera sólo despertarme para leer un poema o escribirlo. Pero otros me da por salir al mundo y enterarme de lo que pasa. Si uno abre al azar 7 diarios de distintas naciones, encontrará lo mismo. Esto me ha llevado a pensar en varios términos. En el caso especial de mi país, asisto a la distancia, a la cotidiana ruptura de los vínculos nacionales. No hay tal país, no hay tal nación, no hay tal futuro. La palabra utopía que se traduciría poéticamente desde su etimología como NO HAY TAL LUGAR, me llena la mente de respuestas. Lo digo en un sentido mucho más profundo que el ideológico y mucho menos trascendental que el metafísico. No hay tal lugar que este y no podría reconocer alguna mejoría, alguna luz que dijera, sí, esto va a cambiar, vamos a ser mejores. No. Ayer asistí a un extrañísimo homenaje a Julio Cortázar donde se habló casi nada de él. Más bien se pretextó el imán que supone ahora el nombre de este magnifico escritor argentino para acarrear a las filosóficas masas de la facultad de de filosofía y letras de la Universidad de Buenos Aires para hablar del rol del intelectual latinoamericano. Lo rescatable, la presencia de Osvaldo Bayer, un tipo lúcido, lúdico y crítico. Se mencionaron cosas que para mí fueron nuevas, tal vez por mi ignorancia sobre el tema argentino, por ejemplo se atacó a Sabato como un escritor que no sólo apoyo y elogio la dictadura de Videla y de Onganía, sino además se benefició económicamente de estos apoyos. Otra cosa interesante es saber que desconozco cuál sea el intelectual latinoamericano pues para mí, ambas palabras son difusas o utópicas. Bayer dijo una frase memorable. Borges demostró ser un genio no un sabio.

Se habló de Cuba, de las persecuciones a los escritores en las dictaduras. Se habló de tantas cosas de otros tiempos que parecieran seguir sucediendo, eso lo dijo Quino, si Mafalda sigue vigente es porque los problemas que plantea aún no han sido resueltos. Tiene razón. Sólo cambian las fechas y ciertos lugares y nombres. Yo al contrario de lo que parece decir este día de primavera austral, en un barrio viejo y exquisito al que están destruyendo los horribles edificios de condominios, los cibercafés, las lavanderías o sitios de comida rápida, no veo claridad, he estado recluido en reflexiones que algún día tendrán la forma de palabras más claras. Lo único cierto por ahora es que no hay tal fruto del progreso ni bondad del porvenir, basta mirar un rato el debate Bush y Kerry y traducirlo a lo que eso significa desde todas las disciplinas posibles, la conclusión es absoluta, la locura es imparable.

jueves, octubre 07, 2004

La posibilidad Factorum

El silencio ha sido largo. Aún las fuerzas no terminan por ser las necesarias para volver. Estoy seguro que falta poco. Hace unos días la terrible noticia de un accidente de una persona muy querida me removió las fibras de la fragilidad, afortunadamente despertó tras diez días en estado de coma, ella es una lectora constante de este sitio. Esto me dio cierto ánimo para volver. Sin embargo aún la claridad no es total, la reclusión silenciosa obedece también a una dedicación de tiempo completo a la literatura. Gracias por pasar de visita y dejar un mensaje. Estoy reformando el sitio, aumentando tres blogs míos que están casi vacíos, ventanas que abrí para algún día darles uso, nada importante en realidad. Por lo pronto, recibí un correo de un entrañanble amigo y compañero de excesos universitarios, Guillermo. Le envié una carta que me pareció interesante ahora que cuando recibí su atinada respuesta venía como parte del mensaje y la releí. Aquí pego algunas partes de ese texto. Hasta entonces.



LA CARTA

Tienes razón en que lo importante ahora es encontrar la plenitud de la adultez. En ciertos sentidos eso me ha estado quedando claro. Toda revelación duele y todo crecimiento rompe y estira lo que lo contiene. Así que al mismo tiempo alcanzar la plenitud ha sido doloroso y satisfactorio. Creo que hay dos problemas, uno que la plenitud puede confundirse con resignación y conformismo. Otro que plenitud no es necesariamente un estado alcanzable en un punto determinado sino la ubicación de uno mismo en una esfera que no inicie y termine en

algún lado del factor tiempo. Hay otras cosas en esta etapa. Como te decía, la queja putilla juvenil debe pasar al diccionario de los ayeres y uno debe empezar a transformar lo que toca. Esto no quiere decir de ninguna manera dejar de lado el espíriú de LUDOS como tampoco concebir a Dionisio como una monodeidad del sexo. Hay que entender mejor lo que estos dioses significan en aras de alcarar la dicha esfera de la plenitud. También me queda clara la diferencia

entre sueño, masturbación y posibilidad factorum. Masturbación es buscar lo inalcanzable como ser Hugh Heffner, Tarkovski o Cortázar, sin aportar nda más que el deseo superficial de ser. Sueño es reconocer los límites propios y contextuales para trascenderlos. Posibilidad factorum significa la redondez entre sueño, masturbación y ejecución sumado a los buenos juicios de FORTUNA y AUDACIA. En esto hermano, yo sigo apelando a FORTUNA; ojalá los años impulsen más la audacia en equilibrio. Tienes razón justo cuando llegamos al equilibrio entre estudio y fiesta nos llegó la graduación. Pero aquí inevitablemente el balance es posterior al final del juego. Como diría Mafalda, la graduación de la escuela de la vida es siempre un funeral. Los balances tendremos que hacerlos en el imaginario de la muerte por lo tanto, no hay que darle a esto una importancia vital. Además el equilbrio no se constituye en una balanza de estabilidad sino en los movimientos violentos de los contrarios y su tendencia a ser inversamente proporcionales. Debe ser aburridisimo leerme, pero comparto al fin la idea de plenitud y esperanza que engloban tus palabras.





LA RESPUESTA ATINADA



Efectivamente en el imaginario del fin, es en el ùnico sitio en donde podemos medio visualizar nuestro yo pleno, sin embargo como bien mencionas la posibilidad factorum es lo ùnico que nos puede mover del letargo y de la monotonia diurna y creo que es mucho mas frecuente el imaginar para la vida que imaginar para la muerte, por que en esta època de vacio hay mas esperanza para todos los "hoy" de la vida que para las trasendencias temporales. aunque siempre habrìa que valorar a donde vamos.

viernes, agosto 27, 2004

El silencio lo va cubriendo todo

Pareciera que lo más importante de vivir consiste en registrar los sucesos para la memoria. Últimamente vengo pensando que no hay memoria más importante e intensa y verdadera como la olvidada. Las memorias sirven para pesarnos con su imposible repetición. La memoria lacera y exige, inventa falsas emociones y olvida olores tan ciertos y perfectos. Hoy al menos la memoria me ha hecho olvidar cómo quise escribir esta página, por qué buscaba yo lectores y palabras. Ahora parece que uno debe atreverse a guardar silencio cuando el silencio pide espacio para decirse. Dice Octavio Paz que el estado ideal es el silencio pero hay que ganárselo. Yo no creo haberme ganado nada, sólo que hoy a instantes de mi muerte (una de esas muertes que poéticamente decretan ocaso y nacimiento de mi ser, muerte metafórica y total en instante de luz y nacimiento; toda muerte procede de un estado anterior de vida) no tengo más palabras. Agradezco su presencia en esta página, su compañía, sus momentos de ida y vuelta, los mensajes fraternales y vivos. No sé si deba este espacio cerrarse pero al menos si debe respirar un tiempo. Aviso mi retiro temporal, festejemos el silencio y aprendamos a escucharlo. Desde el fondo de mí,



Gerardo Arturo

sábado, agosto 21, 2004

Fragmento del poemario "Territorio de lluvia"

Taciturno el color de los cuerpos va marcando contornos.

Situaciones de luz que se rompe.

Hondas bocas dividen planos

como bocas propicias unen cuerpos

El suceder convierte la mística fuga en deseo.

Somos cocodrilos, trampas afiladas e inciertas

Rayos de luz descomponiéndose en sombras.

Hemos caído en la región del instante

traídos por la figura seca de los árboles desnudos

Nada parece deshidratar el alma

como lo hacen ahora las palabras urgentes;

la silla rota de la espalda el guión de sucesos

posiblemente intranscurribles, incesantes;

Sucesos donde se afila esa angustia parecida a la espera.

Poner los pies en alma firme:

tierra hacia donde la esperanza se sostiene

en dos pequeñas maletas desgastadas

y una caja donde se guardan inservibles los recuerdos.

La sonrisa de una niña que hace ya varias tardes

se convierte en mausoleos trepados por la hiedra

debajo del mármol, los nombres, los paseos al aire libre,

los domingos de ansiedad, la claridad de un cuerpo

las semanas de días de horas de minutos y semillas agitadas,

de imposible aliento, noches detrás de las paredes,

sueños de claustro o alas para sobrellevar la soledad

a la que nos condena la compañía y el tedio,

la turbia pena de las voces de otros, el sudor contraído en vano

el desvelo de máximas angustias

sin destino alguno en el aparador del tiempo.

Esa niña llega desde el mar al sur de todos los sueños

Al sur del otoño entendido como desprendimiento

a las palabras más apartadas del significado

paraíso imaginario donde los días transcurren como garras

del tren nocturno de la nostalgia, boca de agua, viento corriente;

algunos lo llamaron silencio de muerto.





miércoles, agosto 18, 2004

Fragmento de Novela

Y a la distancia en este lugar del mundo al que llaman Buenos Aires, los momentos de mi vida parecen resumirse, evocarse con frecuencia más con sorpresa que con nostalgia. Pero hay tardes, definitivas tardes donde todo parece renombrarse, volver a existir en el momento al que llaman presente. Nunca estuve tan solo y con tantos recuerdos. Nunca en la soledad tranquila de la vida. Esa soledad que consiste en la aceptación del paso del tiempo. Tuve soledades en verdad hundidas en la más profunda nostalgia, soledades donde el calor del verano caía como un rayo desesperado de vida, noches alargadas por la esperanza, tuve también amores donde la muerte parecía acurrucarse tibiamente entre los cuerpos. Más tarde entendí que la muerte era solo uno de los rostros del tiempo. Soledades afiladas como un grito y minutos que habrían de astillar para siempre mi alma. Tuve siempre la sensación de que la soledad era un lugar común de los vivos. La peor soledad sin embargo coexiste con un estado parecido al suspiro. Esa que se encoge de hombros y ha perdido cualquier conexión con la luz futura. Estar solo se convirtió de pronto en una forma del tiempo, al igual que la muerte, todo es una manifestación del tiempo. La memoria ha dejado de jugarme aquellas pesadas noches de un nombre que con dificultad logro evocar de entre todos los nombres. Una sola mujer persistente como ideal perdido, como ideal inexistente. Ninguno de los nombres que asolan mis recursos de espacio ha tenido más peso que el suyo. Acaso, los nombres, el tiempo y la muerte eran rostros de este lugar que algunos llaman Buenos Aires y yo difícilmente pudiera nombrar.

viernes, agosto 06, 2004

A night at the opera

Con ese título, los hermanos Marx me arrancaron carcajadas, con ese mismo, Queen (mi grupo favorito en la preparatoria) sacó un disco que incluye uno de mis temas favoritos Bohemian Rhapsody. Ayer pensaba en todo eso. Lo pensé justo cuando las primeras notas de la Ópera bufa Ubu Rey encontraban resonancia en las paredes del Teatro Colón, una joya de la Argentina. Estuve en la ópera. Disfruté el espectáculo por sólo 1.89 USD (dólares). Es increíble la cantidad de accesos y opciones culturales que ofrece Buenos Aires. Del mismo modo que ofrece una fauna abundante. Hace unos días esperaba sentado en las escaleras de Catedral (una iglesia que parece más un templo ateniense; contrastante con nuestras (en México) barroquisimas y churriguerescas iglesias e interminables capillas. Estapa pensando en lo bueno que puede ser estar una tarde fría esperando en las escaleras de la Catedral de Buenos Aires. Me sentía invadido de esa especie de tristeza que acompaña a las mejores novelas y cuentos. Cuando hablo de tristeza me refiero a ese estado que Octavio Paz llama inspiración. Sí, una tristeza móvil. Ayer discutí con Carla horas sobre la esperanza, la desesperanza, la desesperación y otras variantes de los sentimientos humanos. Pasaba por ahí un mendigo. Sí, uno de esos mendigos que parecen estereotipos. Con su ropa hecha jirones, un perro famélico y fiel, dos guantes negros a los que les faltan los dedos, un cabello a punto de las rastas sin el factor clon de Bob Marley. Se acercó a la mitad de una borrachera envidiable y me dijo:



-Hola, estás aquí en la casa del Señor y estás triste, pero no estés triste, mira, yo cuando tengo frío el Señor me tapa y me da calor -se frotaba sus brazos simulando un abrazo. Si tengo miedo o tristeza le pido a él que me ayude. No hay que estar tristes.



Yo sólo atinaba a asentir. Un poco desconcertado por todo lo que había sucedido (Buenos Aires puede ser realmente una ciudad de locos en todos los sentidos de la palabra, como por ejemplo un desfile de monjas, unas empanadas bailarinas en el crucero, niñas vestidas de Floricienta, niños mendigando con playeras del River Plate, por mencionar algunas cosas.) y también desconcertado por sus palabras y amabilidad.



-Me llama Diego Anayyyyya para servirte. Ya no estés triste. Que te vaya muy bien. -Me extendió su mano ajada y llena de injusticia y mugre. Nos dimos un buen apretón de manos. -Vámonos Pulga -y el perro famélico cruzó la calle adelantando a su amo.



Desaparecieron por la esquina de Avenidad de Mayo ahí donde se dobla el edificio blanco del Cabildo. En eso vi la figura andante de mis amigos. Seguí triste, sin duda, porque el mundo es un lugar difícil y absurdo. Era la inspiración que de alguna manera venía a caminar conmigo codo a codo por las arterias de la ciudad detrás del río inmóvil, el Río de la Plata.





jueves, agosto 05, 2004

Un largo silencio

Por motivos que escapan a las explicaciones he escrito poco. Me refiero al blog. Hay tantos acomodos personales y profesionales que el ánimo está un poco frágil. Debo resaltar varios mails de apoyo y fraternidad que he recibido. También la lectura de Marcel Schwob, quien me ha dado algunos de los mejores cuentos de mi vida. Ahora estoy por terminar La cruzada de los niños (ultra recomendable aunque me parece que no se encuentra con facilidad) también terminé de leer Historias de piratas de Daniel Defoe, el de Robinson Crusoe. Buenas. En especial las de el capitán Kidd y las de el pirata Avery y Barba Negra. Me gustan las historias de piratas. Es una buena distracción. Lo mejor es encontrar en los piratas una profesiòn del ultraje que termina por seducir. Si viera el capitán Teach que ahora la piraterìa es masiva y sin barcos, con máquinas que copian y reproducen la creatividad (de otros) lo más comercializable es el robo de derechos de autor. Triste. Triste. Por otro lado me he metido a reflexionar aspectos de mi vida y de la vida como un todo. La vida como algo que pudiera tocarse como el aire. Pocas respuestas. Siempre son pocas las respuestas. Pero no importa. Uno busca para no encontrar. A veces. Otra gran respuesta llegó con El arco y la lira de Octavio Paz, está editado por el Fondo de Cultura Económica. Creo que cualquiera que se diga poeta debería darle una leída (se puede estar a favor o en contra pero la lectura es casi obligada). Bueno hablo de los libros porque me han gustado mucho. Debería hablar de que fui al casino en Mar del plata y gané jugando en la ruleta usando mis números de la suerte. Estuvo increíble. Debería hablar de mis planes de vida. De lo que escribo, de lo que he visto estos días o vivido o conocido. Debería decir tantas cosas pero como siempre es largo el silencio y el hubiera. Eso no es malo. Sólo un poco molesto en tardes como esta donde llueve y el mundo pareciera estar quedándose dormido.



Abrazos