martes, abril 27, 2004
Donde las mismas paredes son una selva nueva
Tanto perseguir la lluvia y un día encontrarla dentro de mí. Pasó hace unas horas o días, no sé, es mejor no hablar de esa forma del tiempo. Debería contar tantas cosas sucedidas desde que viajé de Progreso a Puebla. Lo intenté. Escribí antes algo pero no me gustó. Algún día pronto lo pegaré pero por ahora preferí volver a la página con algo más. Curiosamente en este espacio hace apenas seis meses y medio, mi barco había perdido el rumbo, casi naufragado en la tempestad del tiempo que me apolillaba los sueños, el corazón y algunas veces cualquier asomo de bondad. Llegó la época de la tiniebla o de la luz, aros de la misma figura imbécil del ánimo. Perdí hasta el sueño, perdí los nombres y las sensaciones, extravié la llama doble, me establecí arco de la flecha nostalgia, sí, llegué a pedir consuelo al templo mudo de la fe. Todo eso sucedía mientras el mundo, esa zona o región inmanente a la conciencia de la vida, también se desmoronaba, nada más era tan importante como bienmorir alguna de esas mañanas, tan llenas de luz y paz y polvo conocido y amor por conocer. Pero nada había. Nada dolía tanto como hoy como ser en el hoy un golem del amor, de las voluntades, de la vida misma. Y apenas esta tarde, donde nada parece haber cambiado, apenas entendí, como era posible contener toda esta oscuridad en las mismas paredes ahora dulces, ahora pretéritas y vivas, aquí, en el minuto del viento, en esta madrugada de escribir todo esto. Estoy bien, despierto y respiro sin esa roca oprimiéndome el pecho, hay aún varios lugares del mundo que ofrecen su nombre a mi futuro, hay un nombre de mujer escurriéndome de los labios como fruta, hay motivos, quiero decir, instantes, donde todo parece haber vuelto a una normalidad jamás conocida, parece que la normalidad es desconocer el lado estable de la vida cotidiana, es normal estar en esta casa, bajo esta noche de grillos estar alegre, tranquilamente lleno de vida, desbordado por la lluvia, muy adentro de mi cuerpo. Parecía la misma noche hace unos meses y era tan normal, tan cotidiano sentirme solo y derruido, que llegué a pensar cuanto se podría parecer lo normal a esa condición de jueves ocho del mes ausencia. Cuántas contradicciones caben en tan poco espacio, aunque cada vez me gusta menos, la vida no deja de ser una sorpresa interminable.
lunes, abril 19, 2004
Óxido y la calma de un Domingo
Hoy seré breve. Sólo para decir que he estado todo el día perdiendo el tiempo, una pérdida considerable si no se toma en cuenta que sin saberlo, están operando dentro de mí cambios importantes, secuencias creativas insospechadas, revelaciones implacables, conjeturas pasajeras, conclusiones necesarias. En la vida he notado que muchos quieren crear de un día a otro un antes y un después, es decir, cambiar su vida de manera instantánea, producto de una decisión (regularmente material) esto sucede de noche y por la mañana la nueva mujer u hombre se enfrenta a la disyuntiva de por dónde empezar y así hasta llegar a la noche segura (o) de que mañana empezará ahora sí su nueva vida. Mi caso es distinto, a mí la vida siempre me rebasa y no se trata de cambiar algo porque lo actual es odioso, al contrario se trata de mantener cierta esfera vital donde los cambios sean productos de la transpiración e inspiración continuas. Hoy he perdido el tiempo y hay cambios, el tiempo no se pierde ni se gana en realidad, se flota dentro de él sin cardinalidad, por eso hay cambios. ¿Cuáles son? Ninguno, no tengo un nuevo trabajo, no tengo un proyecto nuevo de vida (sucede que en mi vida tengo múltiples proyectos) ni amores novedosos o un invento que me dará fortuna, no tengo nada, en realidad. Pero no puedo ser el mismo mañana después de leer a Cavafis, de encontrar en un prólogo de Alfonso Reyes a El hombre que fue Jueves "un llamado a reivindicar el derecho de regocijarse ante las maravillas del mundo, un derecho que sólo se debe ejercer cuando no se es bobo". De encontrar esta Triste Verdad del poemario Relámpagos que vuelven de Antonio Castañeda:
En verdad
te lo digo
con inmensa
tristeza:
nada quedará
de nuestro amor
sobre la tierra
Pero no todo está en leer, también en abrir la puerta y descubrir que el mar está ahí, que nadie lo ha robado, que permanece ajeno al destino de los hombres. Tuve hambre y me alimenté, colmé la sed con agua simple, eso es hermoso, son detalles de la vida, no he visto a un muerto pedir un poco de agua, en cambio se ha dicho de un famoso moribundo que pidió agua con el poco aliento que aún tenía y recibió vinagre. Sentir la sensación de sed y darle agua al cuerpo, eso debe ser una nostalgia permanente en el reino de la muerte. Perder el tiempo es una ocupación mental. Recuerdo que en algún lugar que no recuerdo leí a Poniatowska decir que discutía con un gurpo de escritores en casa de Octavio Paz sobre las posibilidades maravillosas de poder volar y que García Ponce, en su inmovilidad perpetua, dijo algo así como, para que quieren volar si caminar es algo hermoso. Caminar, tomar el cuerpo y sacarlo por la calle, y oler la falta de caricias en la señora de la camioneta azul, sentir el salitre dominical en los labios y establecer vínculos imaginarios con la tierra, el tiempo y los nombres que alguna vez significaron el presente;
lo tengo/ muy presente/ todo es perecedero, hasta los mismos muertos/se van muriendo/ con el tiempo (Antonio Castañeda) en fin caminar, Walking Around, cansado de ser hombre, sí, pero más cansa no serlo.
P.d- Queda más por decir, pero prometí ser breve, aunque de igual manera, tampoco lo cumplí. Esta no es una invitación moral a nada, ni manual de la felicidad. Les cuento como el cambio es sólo una manzana del árbol prohibido de la felicidad en la mitología contemporánea. Es un buen día para hablar de todo esto. Estoy en la playa y eso a muchos parece significarles alguna diferencia, tú por qué estás allá, dicen y sin embargo:
LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
(Constantino Cavafis)
En verdad
te lo digo
con inmensa
tristeza:
nada quedará
de nuestro amor
sobre la tierra
Pero no todo está en leer, también en abrir la puerta y descubrir que el mar está ahí, que nadie lo ha robado, que permanece ajeno al destino de los hombres. Tuve hambre y me alimenté, colmé la sed con agua simple, eso es hermoso, son detalles de la vida, no he visto a un muerto pedir un poco de agua, en cambio se ha dicho de un famoso moribundo que pidió agua con el poco aliento que aún tenía y recibió vinagre. Sentir la sensación de sed y darle agua al cuerpo, eso debe ser una nostalgia permanente en el reino de la muerte. Perder el tiempo es una ocupación mental. Recuerdo que en algún lugar que no recuerdo leí a Poniatowska decir que discutía con un gurpo de escritores en casa de Octavio Paz sobre las posibilidades maravillosas de poder volar y que García Ponce, en su inmovilidad perpetua, dijo algo así como, para que quieren volar si caminar es algo hermoso. Caminar, tomar el cuerpo y sacarlo por la calle, y oler la falta de caricias en la señora de la camioneta azul, sentir el salitre dominical en los labios y establecer vínculos imaginarios con la tierra, el tiempo y los nombres que alguna vez significaron el presente;
lo tengo/ muy presente/ todo es perecedero, hasta los mismos muertos/se van muriendo/ con el tiempo (Antonio Castañeda) en fin caminar, Walking Around, cansado de ser hombre, sí, pero más cansa no serlo.
P.d- Queda más por decir, pero prometí ser breve, aunque de igual manera, tampoco lo cumplí. Esta no es una invitación moral a nada, ni manual de la felicidad. Les cuento como el cambio es sólo una manzana del árbol prohibido de la felicidad en la mitología contemporánea. Es un buen día para hablar de todo esto. Estoy en la playa y eso a muchos parece significarles alguna diferencia, tú por qué estás allá, dicen y sin embargo:
LA CIUDAD
Dijiste: "Iré a otra ciudad, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de hallarse mejor que ésta.
Todo esfuerzo mío es una condena escrita;
y está mi corazón - como un cadáver - sepultado.
Mi espíritu hasta cuándo permanecerá en este marasmo.
Donde mis ojos vuelva, donde quiera que mire
oscuras ruinas de mi vida veo aquí,
donde tantos años pasé y destruí y perdí".
Nuevas tierras no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Vagarás
por las mismas calles. Y en los mismos barrios te harás viejo
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.
Así como tu vida la arruinaste aquí
en este rincón pequeño, en toda tierra la destruiste.
(Constantino Cavafis)
sábado, abril 17, 2004
Divagaciones y una Obra Breve
Hay un lugar del mundo donde cada uno debería sentirse a gusto. Pocas oportunidades, sin embargo, para llegar a esa tierra prometida, a ese momento cumbre que se nos ha prometido desde que tuvimos uso de deseo (que no razón) el primer anhelo siempre es un deseo de encontrar aquel lugar (intuyendo que el topos no está contenido en el espacio). Hoy han pasado cosas extrañas y al mismo tiempo nada parece moverse. Cada vez que el mundo está a punto de estallar; de volar en pedazos para volverse un mejor lugar, algo sucede, un último esfuerzo recordatorio: aún queda mucho que destruir, que contaminar, escándalos que provocar, videos por mostrar, tierras por invadir, sangre que derramar, en fin, aún no estamos listos para terminar con todo, pero los plazos se cumplen y algún día nos rebasara la involución. Pero eso no es importante, gracias a Henry Miller aprendí a odiar la civilización y a librarme de algunos prejuicios que me tenían atado, es decir, que no es tan malo odiar lo odiable, detestar la infamia ya sea en escalas maniqueas de moral buena o mala (¿habrá infamia buena? Perhaps Mister Bush? ¿Infamia que se cree Buena?). La virtud del odio no es la del rencor sino el motor del movimiento, hace un tiempo, a partir de mi novela comencé a desarrollar mi Teoría del odio. Aún todo está tomando forma, algún día lo presentaré. A lo que realmente iba en este post es a contestar una pregunta que una lectora me hizo hace un par de días. Me preguntó si este era mi diario. Yo le dije que no, que este era un inventario (fíjense bien, inventario no es recuento como nos lo hacen creer sino una invención, un producto imaginario) no quiero decir que todo esto sea ficción pero hay algo muy claro, aquí no hay cronología ni orden además que hay una línea divisoria entre lo público y lo privado. Esa mínima distancia significa en realidad mucho. Aquí se habrá notado que no hablo del estado amoroso de mi vida, ni de regiones íntimas afectivas, entre otras cosas. Ese es el espacio privado en este caso, sólo en este caso, insisto. Esto tiene una historia. Cuando inicié esta página, algún día del año anterior en Inglaterra, mi vida era otra, tal vez más profunda y sensible que la actual, pero en exceso turbulenta, quería un espacio para escribir, obligarme a tener algo que decir cotidianamente como un entrenamiento de oficio y como forma de estar cerca de mis amigos y amigas en la distancia. Ahora resulta todo lo contrario, escribo para muchas personas que no conozco y para otras que son cercanas a mí. Pero este blog también es una forma de estar cerca de mí y de gozar un espacio que en noches como esta, significa un eslabón, aunque me gusta más hablar de puentes, con todos ustedes que en el pretérito me estarán leyendo, en un lugar donde esto que hoy es una noche de mi vida será un suceso lejano en la de ustedes. Levanto mi escanciada copa por ustedes.
A todo esto se me acaba de ocurrir una obra de teatro:
Un escritor entra a un libro suyo y se enamora, después de haberse reído un rato de sus personajes, de Ella (el personaje femenino que creo a partir de sus amores ideales), como sabe que el libro se va a terminar, decide establecerse en una página y congelar el tiempo, dígamos en la página, 118, donde ella, sin saberlo, está obligada a amar a quien se cruce por la puerta de madera de su casa. Así estaba escrito por capricho del demiurgo. El desenlace viene por decreto inevitable del destino, y el libro termina por venirse en contra del autor como castigo por no dejarlo transcurrir (tomando en cuenta que un libro es un universo con una lógica propia e implacable) y descubre que la vida de personaje de novela es siempre, una lucha contra los elementos de la imaginación y la carcoma del destino, se siente mitigado por la perdida de su albedrío, encolerizado por el engaño, entonces ella llega y amorosamente lo invita a cruzar la puerta de madera, donde seguramente habrá un lugar mejor, aunque imaginario. El escritor decide olvidar que es un escritor y entra por la puerta de madera, seguro de que eso y la vida que llamamos real son la misma cosa.
Supongo que ya está visto por qué no escribo teatro (para eso ya está Carla Maliandi), pido perdón al público lector por robar su valioso tiempo y me voy a dormir, una mujer me espera para cruzar una puerta de madera.
A todo esto se me acaba de ocurrir una obra de teatro:
Un escritor entra a un libro suyo y se enamora, después de haberse reído un rato de sus personajes, de Ella (el personaje femenino que creo a partir de sus amores ideales), como sabe que el libro se va a terminar, decide establecerse en una página y congelar el tiempo, dígamos en la página, 118, donde ella, sin saberlo, está obligada a amar a quien se cruce por la puerta de madera de su casa. Así estaba escrito por capricho del demiurgo. El desenlace viene por decreto inevitable del destino, y el libro termina por venirse en contra del autor como castigo por no dejarlo transcurrir (tomando en cuenta que un libro es un universo con una lógica propia e implacable) y descubre que la vida de personaje de novela es siempre, una lucha contra los elementos de la imaginación y la carcoma del destino, se siente mitigado por la perdida de su albedrío, encolerizado por el engaño, entonces ella llega y amorosamente lo invita a cruzar la puerta de madera, donde seguramente habrá un lugar mejor, aunque imaginario. El escritor decide olvidar que es un escritor y entra por la puerta de madera, seguro de que eso y la vida que llamamos real son la misma cosa.
Supongo que ya está visto por qué no escribo teatro (para eso ya está Carla Maliandi), pido perdón al público lector por robar su valioso tiempo y me voy a dormir, una mujer me espera para cruzar una puerta de madera.
miércoles, abril 14, 2004
Hoy sólo un breve decir de la nostalgia
Un asomo de soledad y sueño. Sueño en el territorio de la imaginación. Hace un momento le escribí un correo a Ana y en él expresaba mucho de lo que acontecía al interior de mi pecho, especialmente hoy, especialmente en esta, mi noche, en un café Internet, lejos del mundo y conectado a él por esta pantalla, qué paradoja. Pero existen personas que equiparan nostalgia a podredumbre, que te dicen venga, no estés triste, todo pasa, no hay que estar tristes. Y esa es una de las tristezas, todo pasa, que terrible, y lo queremos evitar, peor aún. Tampoco es la única versión de la tristeza. Hay tantas, no vale la pena ahora reparar en ellas. Ayer escribía sobre la lluvia. Cuántos escribimos sobre la lluvia y a veces, muy pocos se mojan, la lluvia siempre está afuera, detrás de la ventana, creo que eso suele pasar con la vida, la olemos, la anhelamos, escribimos de ella, la vemos a través de los cristales o bajo un techo, pero nadie se empapa, nadie pone un pie y dice, mira que bien, llovió y estoy empapado y tengo frío y me duelen los huesos y esto es bueno. Cuando digo nadie, generalizo, pero qué importa, si tú no eres de quienes ven la lluvia sin mojarse entonces está bien y entenderás que todos, alguna vez, hemos visto llover y sentido esa tristeza única de la lluvia. Tristeza no es una mala palabra, por ejemplo, una tristeza que recuerdo con cariño en una lluvia fue en Tulijá, un día tan miércoles como cualquier otro, sólo que era yo, después de nadar en un río como alberca (¿no sería más propicio decir que las albercas son imitación incompleta de los ríos?) amaba con más poesía que lógica a una mujer que estaba cerquilejos de mí en todas las posibles formas de medir la distancia; comenzó a llover, me recarguè con mi ropa aún mojada en una de las paredes de la casa de adobe y madera donde vivía, y en la cuál había una puerta imaginaria(invisible, no inexistente quiero decir) había olor a humo de madera de chicle, un olor particular de la plenitud para mí, Doña Emilia calentaba unas tortillas y café en el fogón, estaba escribiendo mi segundo poemario Grietas en la soledad y leía con avidez Residencia en la tierra y El amor en los tiempos del cólera dos de mis libros favoritos. El amor me había dolido casi tanto como la vida pero aún tenía mucho cielo por abarcar, tenía en la espalda alas (no angelicales por supuesto) y en el pecho una idea del vuelo. Me pregunto, hoy, especialmente hoy, que me siento bien y alegremente triste, dónde me equivoqué dónde no vi el señalamiento WRONG TURN (me gusta más como se contiene la idea de error de este señalamiento en inglés) Por quién o por qué extravié las alas y la idea del vuelo, por qué se ha ido, por qué me ha ensuciado tanto el mundo, debo lavarme, salir a la calle y mojarme de lluvia, decir a todo el que quiera escuchar lo que hace unos minutos le contesté a Dulcinea(una mujer que se llama Adriana y por juegos de palabras y destino terminó siendo una princesa quijotesca) cuando me preguntó ¿Què haces en la vida, qué haces en Yucatán? Aquí, buscando la lluvia, contesté.
miércoles, abril 07, 2004
Comme il faut
Hace unos días terminé de leer LA MUERTE DE IVAN ILICH pasé unas horas divagando, asimilando ese dardo a la existencia. Para relajarme un poco me puse a leer lo que Harold Bloom opinaba de Tolstoi (autor del libro citado) y fue un gran viaje por la literatura universal y leí por primera vez que existía el libro HADJI MURAD de Tolstoi también y al parecer una obra maestra inigualable según el espíritu del crítico Estadounidense. Más allá de cualquier polémica sobre Bloom, se debe reconocer que un hombre que ha leído tanto, destaque Hadji Murad como el mejor de los relatos. Bien eso pasó. Pero fue más bien LA MUERTE DE IVAN ILICH la que me transportó a la región más oscura, la de la soledad existencial, la del derrumbe profético del sentido. Eso sumado al final de Trópico de Capricornio, me habían ayudado a destapar mis sospechas previas, mis primeras teorías sobre el mundo y la civilización. Ideas que llegaron a mí muy temprano en la vida y que sólo hasta ahora puedo comprender mejor. Les recomiendo la lectura de La muerte de Ivan Ilich aunque supongo que varios de los que acuden a esta página lo han leído ya, pero merece varias relecturas, como obra literaria y como testamento de la decadencia universal (universal ha terminado por significar para nosotros occidental) entre otras posibilidades. A mí, me cayó justo ahora que intento cuadrar varias teorías, ideas y un sentimiento de optimismo irresponsable. Es fácil ser optimista, basta cerrar los ojos, darle la espalda al resto de los seres humanos y entrar al poluto mundo de la simulación. La realidad se ha convertido en un simulador. Nada es peor que antes, sólo que la descomposición es más evidente y esa es una gran falla del simulador, pero por otro lado ofrece tantas puertas para distraerse que es difícil no caer en el abismo de la seducción. No, esto no es un refrito de Matrix, porque aquí las máquinas no nos trascienden, nos trasciende el tiempo, el orden natural cósmico, estamos ya en un proceso implosivo inevitable. A pesar de eso intento, como siempre en estas situaciones, recurrir a un libro que me dio una clave para combatir la simulación: LAS CIUDADES INVISIBLES de Italo Calvino. Este post da para mucho más pero ahora el ánimo está muy sano, es decir, mi simulación se ha estabilizado (comentario irónico) así que continuaré después con IVAN ILICH sólo es para invitarlos a leerlo y seguirlo discutiendo. Una probadita:
"Si verdaderamente es así -se dijo-, si abandono la vida, la conciencia de que eché a perder cuanto me fue dado y de que ningún medio hay para remediarlo, ¿qué significa esto?"
"...los últimos tiempos de aquella soledad en que languidecía, echado y con el rostro contra el respaldo del diván; de aquella soledad en una gran población, en medio de sus numerosos conocidos y de su propia familia, soledad que no podía ser más completa ni en las profundidades del mar, ni bajo tierra."
"Y aquella labor muerta y aquellas preocupaciones pecuniarias (un año, dos años, diez años, veinte años, y siempre lo mismo (...) Es como si hubiera descendido regularmente, imaginando que subía. Mientras a los ojos del mundo me elevaba mi vida huía (...) y he aquí que todo está consumado (...) que muero (...) qué quiere decir esto, por qué. Imposible que la vida se halle tan desprovista de sentido, que sea tan horrible. Si tan absurda es y tan horrorosa, ¿por qué morir y morir entre sufrimientos? Hay algo aquí que no está claro.
PD. La muerte de Ivan Ilich carece de moralismos, enseñanzas y recetas. ES una lectura profunda y simple, como el hecho de vivir Comme il faut y quedar insatisfecho.
PD2. A todos los que han respondido por LA NOTA DESESPERADA gracias, en especial a Taca y Alicia que ya han comenzado la colecta y la movilización, esperamos contar con más ayuda, gracias por su apoyo.
"Si verdaderamente es así -se dijo-, si abandono la vida, la conciencia de que eché a perder cuanto me fue dado y de que ningún medio hay para remediarlo, ¿qué significa esto?"
"...los últimos tiempos de aquella soledad en que languidecía, echado y con el rostro contra el respaldo del diván; de aquella soledad en una gran población, en medio de sus numerosos conocidos y de su propia familia, soledad que no podía ser más completa ni en las profundidades del mar, ni bajo tierra."
"Y aquella labor muerta y aquellas preocupaciones pecuniarias (un año, dos años, diez años, veinte años, y siempre lo mismo (...) Es como si hubiera descendido regularmente, imaginando que subía. Mientras a los ojos del mundo me elevaba mi vida huía (...) y he aquí que todo está consumado (...) que muero (...) qué quiere decir esto, por qué. Imposible que la vida se halle tan desprovista de sentido, que sea tan horrible. Si tan absurda es y tan horrorosa, ¿por qué morir y morir entre sufrimientos? Hay algo aquí que no está claro.
PD. La muerte de Ivan Ilich carece de moralismos, enseñanzas y recetas. ES una lectura profunda y simple, como el hecho de vivir Comme il faut y quedar insatisfecho.
PD2. A todos los que han respondido por LA NOTA DESESPERADA gracias, en especial a Taca y Alicia que ya han comenzado la colecta y la movilización, esperamos contar con más ayuda, gracias por su apoyo.
lunes, abril 05, 2004
Crónica de Viaje y una nota desesperada
Chiapas. Palabra que en mi vocabulario significa sensación de plenitud. Otra vez, el mágico estado, su imponente exhuberancia y el puerto noble de su gente me reanimaron, me llenaron de posibilidades y retornos. Compartí esta vez las cascadas de Tulijà con cuatro mujeres y un bebe que de pronto por tres días se convirtieron en mi entorno, como si la vida hubiera sido siempre viajar con ellas. Extraño. Como premisa de cuento fantástico. Quisiera contar todo, por ejemplo la noche del Pan Chan (así se le conoce en lengua Chol al paraíso) donde hubo toda esa atmósfera seductora y al mismo tiempo superficial de la película LA PLAYA, esa en la que sale Dicaprio. Ese ambiente de danza con fuego y tambores, donde todo es marihuana, pretensiones de hippismo submoderno, camisetas del che Guevara y bob marley, precios de turista alemán y menos sexo del que pareciera. En fin esto es un lado oscuro pero al mismo tiempo, y eso es lo seductor, da una sensación de que el mundo se reduce a volver a bailar con tambores y fuego y creer que de eso se trata el ehtos humano. Bueno hay más que esto, obvio, porque lo mejor de ese lugar era estar en Chiapas, cerca de las ruinas de Palenque, cerca de los árboles y los silencios de insectos, esas noches de grillos y alas minúsculas batiéndose. Bien, decía que quisiera contar todo y platicar lo que significó ese regreso a Tulijà, la comunidad Tzeltal donde hice mi servicio social en el memorable año 2000, pero me es difícil, sucedió algo que me cambió el humor y la perspectiva de este viaje aquí va:
LA NOTA DESESPERADA
Juan Méndez es un campesino de 45 años, padre de 8 hijos, y papá adoptivo de dos nietos Roosevelt y Jeannette que fueron abandonados por su mamá (hija grande de Don Juan). Cada vez que voy a Tulijà visito su casa, ahí se me trata como a un gran amigo de la familia, nos ofrecen un caldo o frijoles o café con galletas y tocamos marimba, cantamos y reímos por horas. Jerónima, su esposa es maravillosa, alegre y amable hasta lo indecible. Llegué a visitarlos como siempre y lo que encontré fue a Nico, uno de sus hijos, con los ojos llorosos, la voz quebrada "Mi papá está muy enfermo" y ahí en un rincón de la casa de madera, separados de la estancia por otra pared delgada de madera, Jerónima colocando unas velas y Juan en la cama, enfermo. Llegué y Jerónima estalló en mi pecho con sus lágrimas, sólo alcanzó a decir mi nombre y llorar y llorar con la impotencia de la enfermedad y la pobreza. Don Juan se incorporó con trabajo y comenzó a llorar también, en silencio, cubriéndose los ojos, y yo no tenía palabras, quién tiene palabras, qué se puede decir en ese momento, lo único pertinente fueron los abrazos y así transcurrió el tiempo, el que todo lo cura logró contener las lágrimas y pude escuchar a Don Juan y su enfermedad, sus deudas y su falta de dinero para poder ver a un doctor, la preocupación de que no hay quien cuide la parcela, sin dinero sin comida, con hijos y nietos; sólo tenía 200 pesos conmigo y se los di y de un monedero ajado Jerónima sacó 250 pesos en billetes pequeños que puso con los 200 que le di y agradecieron, uno de sus acreedores llegó a cobrarles a la mala y querían juntar algo para pagarle. Vi esos 250 como una torre imposible de juntar y mantener. Y pensar que 250 en este mundo donde a veces vivimos equivalen a una buena noche de copas, llenar el tanque de gasolina, cosas sin importancia nada relacionado con vivir. En fin, no quiero que se piense otra cosa ni crear un melodrama campesino sino contarles lo que viví, quiero ayudar a Don Juan y a su familia, lo voy a hacer, pero dejo abierto a que ustedes me ayuden a ayudarlos. Les dejaré mi tarjeta de débito, si quieren depositar algo y confirmármelo por mail, todo irá para ellos, obvio, esto es para quien me conozca y sepa de que se trata, no es ningún truco, sé que no es necesario pero es mejor aclarar. Ahora viene llevar a Don Juan a un especialista en Villa Hermosa, pagarle los estudios, los traslados, en fin, un gasto duro y necesario, es una vida, una familia, como muchas en el mundo que lo sufren, pero como lo escribí alguna vez, el dolor tiene rostro, nombre y apellido y por eso quiero ayudarlos desde esta trinchera. Espero contar con ustedes.
La cuenta es:
8548 1915 0024 4099
a nombre de Gerardo A. Zepeda Ordorica
de BANAMEX
Hasta entonces un abrazo, si tienen alguna idea o posibilidad de ayudar, dejen su mensaje en el tag board con sugerencias.
LA NOTA DESESPERADA
Juan Méndez es un campesino de 45 años, padre de 8 hijos, y papá adoptivo de dos nietos Roosevelt y Jeannette que fueron abandonados por su mamá (hija grande de Don Juan). Cada vez que voy a Tulijà visito su casa, ahí se me trata como a un gran amigo de la familia, nos ofrecen un caldo o frijoles o café con galletas y tocamos marimba, cantamos y reímos por horas. Jerónima, su esposa es maravillosa, alegre y amable hasta lo indecible. Llegué a visitarlos como siempre y lo que encontré fue a Nico, uno de sus hijos, con los ojos llorosos, la voz quebrada "Mi papá está muy enfermo" y ahí en un rincón de la casa de madera, separados de la estancia por otra pared delgada de madera, Jerónima colocando unas velas y Juan en la cama, enfermo. Llegué y Jerónima estalló en mi pecho con sus lágrimas, sólo alcanzó a decir mi nombre y llorar y llorar con la impotencia de la enfermedad y la pobreza. Don Juan se incorporó con trabajo y comenzó a llorar también, en silencio, cubriéndose los ojos, y yo no tenía palabras, quién tiene palabras, qué se puede decir en ese momento, lo único pertinente fueron los abrazos y así transcurrió el tiempo, el que todo lo cura logró contener las lágrimas y pude escuchar a Don Juan y su enfermedad, sus deudas y su falta de dinero para poder ver a un doctor, la preocupación de que no hay quien cuide la parcela, sin dinero sin comida, con hijos y nietos; sólo tenía 200 pesos conmigo y se los di y de un monedero ajado Jerónima sacó 250 pesos en billetes pequeños que puso con los 200 que le di y agradecieron, uno de sus acreedores llegó a cobrarles a la mala y querían juntar algo para pagarle. Vi esos 250 como una torre imposible de juntar y mantener. Y pensar que 250 en este mundo donde a veces vivimos equivalen a una buena noche de copas, llenar el tanque de gasolina, cosas sin importancia nada relacionado con vivir. En fin, no quiero que se piense otra cosa ni crear un melodrama campesino sino contarles lo que viví, quiero ayudar a Don Juan y a su familia, lo voy a hacer, pero dejo abierto a que ustedes me ayuden a ayudarlos. Les dejaré mi tarjeta de débito, si quieren depositar algo y confirmármelo por mail, todo irá para ellos, obvio, esto es para quien me conozca y sepa de que se trata, no es ningún truco, sé que no es necesario pero es mejor aclarar. Ahora viene llevar a Don Juan a un especialista en Villa Hermosa, pagarle los estudios, los traslados, en fin, un gasto duro y necesario, es una vida, una familia, como muchas en el mundo que lo sufren, pero como lo escribí alguna vez, el dolor tiene rostro, nombre y apellido y por eso quiero ayudarlos desde esta trinchera. Espero contar con ustedes.
La cuenta es:
8548 1915 0024 4099
a nombre de Gerardo A. Zepeda Ordorica
de BANAMEX
Hasta entonces un abrazo, si tienen alguna idea o posibilidad de ayudar, dejen su mensaje en el tag board con sugerencias.
jueves, abril 01, 2004
El destino, esa palabra inevitable
No quiero discurrir sobre el destino, primero porque en un blog no alcanza, segundo porque ya hay mucho en mis poemas peleando con esto, así que por eso y más, decidí pegar este pequeño cuento de Jean Cocteau que aparece en la Antología de la literatura fantástica de Borges, Silvina Ocampo y Bioy Casares. Este libro es un infaltable en cualquier biblioteca. Bien aquí está este material que tiene varias lecturas. Por cierto hace unos días leí La Litera Fantástica de Kipling (del volúmen I de la Antología de Cuento Universal de Océano)y pienso en cuántas veces he querido escribir un cuento similar, eso me pasó cuando leí los cuentos fantásticos de Lugones, a veces uno siente tantas ganas de escribir algo y todo se queda en deseos, en una idea jamás transformada en cuento, es ahí cuando uno entiende cuál es la diferencia entre el oficio y la imaginación, porque finalmente, todos tienen una gran idea en la cabeza, pocos son capaces de ejecutarla. Eso platicaba ayer con Harald. La tenacidad, el trabajo arduo, también son virtudes y talentos literarios. Lástima. Llegamos tarde a la repartición. Esto por una compañera del taller de cuento de Alejandro Meneses que tomamos el semestre pasado en la SOGEM (sociedad general de escritores de México, para quien no lo sepa) Puebla, Judith, quien durante el día, hasta 12 horas trabaja en una maquiladora y de ahí en adelante escribe y escribe y escribe y lee y lee e investiga y recientemente ganó un premio literario. Justo para quien dedica su tiempo libre (¿habrá libertad bajo el yugo del tiempo?) a aprender el oficio de escritora, lo está logrando. Además aprovecho para hacer una breve despedida. De aquí hasta el domingo estaré en Chiapas, volveré a ese lugar, TULIJÁ (Río de conejos) donde viví algunos meses de mi vida y aprendí la palabra tristeza. Ahí surgieron los destellos más vívidos de la plenitud, el compromiso definitivo con la literatura, especialmente la poesía. En fin que volveré y eso me alegra. Es bueno para mi ánimo que por el momento había pasado por esa felicidad cortazariana del capítulo 2 de Rayuela "una caída en la inmovilidad". Aquí les dejo a Cocteau. Algo más, hoy terminó el Festival de teatro Íntimo, lo extrañaré, conocí a gente maravillosa y me empapé de creatividad y talento, uno sale de los festivales culturales con ganas de crear aunque por momentos recaiga sometido por la fuerza de gravedad del spleen. A todas las latitudes que alcancen estas letras, un abrazo fraterno.
Me preguntaba: ¿En quien piensas cuando hablas de ella y no tienes ni un olor ni un cuerpo y sólo un nombre que se te escapa de las manos como si se tratara de un pájaro o una gota de pretérito?
EL GESTO DE LA MUERTE
Jean Cocteau
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame¡ Encontré a la muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza –le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.
Me preguntaba: ¿En quien piensas cuando hablas de ella y no tienes ni un olor ni un cuerpo y sólo un nombre que se te escapa de las manos como si se tratara de un pájaro o una gota de pretérito?
EL GESTO DE LA MUERTE
Jean Cocteau
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame¡ Encontré a la muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahan.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza –le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.
martes, marzo 30, 2004
Los días extraños
Bien, además de no tener mi laptop y estar un poco detenido en el trabajo, pues me he dedicado a leer. Ahora estoy en una vuelta necesaria a la filosofía que hace ya más de tres meses no leía. Volví con ECCE HOMO de Nietzsche, una compilación muy interesante de Gianni Vattimo que se llama PENSAR EN EL SIGLO XX es de Taurus y EL PRINCIPE de Maquiavelo. Todo esto también porque estoy preparando un ensayo y una propuesta de tésis doctoral para aspirar a una beca. Veremos. Pero también es un placer leer filosofía y además como dice Vattimo, retomando a Dilthey y a Rorty, la filosofía es una redescripción subjetiva del mundo, ergo, una creación literaria, hay más mucho más que profundizar sobre esto, pero lo pongo así para indicar la similitud entre la creación literaria y la filosofía, sumar a esto que la poesía es una forma de conocer la verdad. Quid est veritas? No importa detenerse en eso. Importa acercarse a la verdad, que en mi visión es siempre un camino interior donde se encuentra por así llamarlo el DNA social (campo de la cultura, la economía, la política, etc...) Desde el interior hay un conocimiento de lo social. Bueno todo esto para invitarlos a leer filosofía y que bajo esta óptica (que tiene muchos puntos en contra) Hegel, Kant o Spinoza, en la teoría de Vattimo, son colegas de Proust. Cierro esta vaga exposición con un fragmento de Tròpico de Capricornio.
"Todo se hacía pensando en el mañana, pero el mañana nunca llegaba. El presente sólo era un puente, y en él siguen gimiendo, como el mundo, y ni a un solo idiota se le ocurre volar el puente (...) Durante mucho tiempo creía que había escapado, pero con el paso del tiempo veo que no soy mejor, que soy un poco peor incluso, porque yo vi siempre las cosas con mayor claridad que ellos, y, sin embargo, seguí siendo incapaz de cambiar mi vida (...) A menudo la gente me toma por un aventurero; nada podría estar más alejado de la verdad. Mis aventuras han sido siempre casuales, siempre impuestas, siempre sufridas en lugar de emprendidas (...) Pues sólo existe una gran aventura y es hacia adentro, hacia uno mismo, y para ésa ni el tiempo ni el espacio ni los actos, siquiera, importan." (Trad. Carlos Manzano)
Me he vuelto a leer y sé qué tan vago puede ser esto, pero vamos, esto es un blog no un libro de ensayos o una revista especializada. Por otra parte, en unos días si todo sale bien, parto en un viaje sui generis, no sólo artístico sino eminentemente femenino. Voy a Chiapas con Mariela y Karla (argentinas) una actriz y otra directora y dramaturga. Mariana, fotógrafa impactante y Fabiola, actriz y cantante de ópera quien ayer por cierto canto para todos después de la presentación de LO QUE QUISE YO una obra de teatro íntimo (de La retoba Teatro, las ya conocidas argentintas) que dejó en el público una semilla de euforia. Y claro, su servidor, que además pondrá su coche para esta aventura. Debo aclarar que es un viaje de amigos artistas para que no se piense en un buen inicio de novela erótica. Creo que dará muy buenos momentos de pláticas y risa. Estaré informando. Hasta entonces amigas y amigos que se detienen a leer. Alma, te quiero.
"Todo se hacía pensando en el mañana, pero el mañana nunca llegaba. El presente sólo era un puente, y en él siguen gimiendo, como el mundo, y ni a un solo idiota se le ocurre volar el puente (...) Durante mucho tiempo creía que había escapado, pero con el paso del tiempo veo que no soy mejor, que soy un poco peor incluso, porque yo vi siempre las cosas con mayor claridad que ellos, y, sin embargo, seguí siendo incapaz de cambiar mi vida (...) A menudo la gente me toma por un aventurero; nada podría estar más alejado de la verdad. Mis aventuras han sido siempre casuales, siempre impuestas, siempre sufridas en lugar de emprendidas (...) Pues sólo existe una gran aventura y es hacia adentro, hacia uno mismo, y para ésa ni el tiempo ni el espacio ni los actos, siquiera, importan." (Trad. Carlos Manzano)
Me he vuelto a leer y sé qué tan vago puede ser esto, pero vamos, esto es un blog no un libro de ensayos o una revista especializada. Por otra parte, en unos días si todo sale bien, parto en un viaje sui generis, no sólo artístico sino eminentemente femenino. Voy a Chiapas con Mariela y Karla (argentinas) una actriz y otra directora y dramaturga. Mariana, fotógrafa impactante y Fabiola, actriz y cantante de ópera quien ayer por cierto canto para todos después de la presentación de LO QUE QUISE YO una obra de teatro íntimo (de La retoba Teatro, las ya conocidas argentintas) que dejó en el público una semilla de euforia. Y claro, su servidor, que además pondrá su coche para esta aventura. Debo aclarar que es un viaje de amigos artistas para que no se piense en un buen inicio de novela erótica. Creo que dará muy buenos momentos de pláticas y risa. Estaré informando. Hasta entonces amigas y amigos que se detienen a leer. Alma, te quiero.
sábado, marzo 27, 2004
Tragedia Local
Extra, Extra, joven escritor sufre chernobyl personal al ver fundirse su laptop con todo el trabajo de su vida. Esto que al parecer será una noticia intrascendente en el mundo para él resulta uno de los peores momentos de la historia contemporánea. Por otro lado al ver su carrera de escritor amenazada por una falla técnica, planea unirse al desfile de precandidatos a candidatos para la presidencia de la república del changarro alias México S.A. de C.I (capital inexistente) y que en mejores tiempos pudiera ubicarse en la región más transparente del aire y ahora lo único transparente es esta lágrima que el tecleador derrama por la fusión anticlimática de la laptop de un escritor que se llama joven a pesar de estar lejos de los 18 cuando comenzó a leer a Rimbaud y a escribir poemas como los que aparecen en las tarjetas de amor de las papelerías y almacenes de prestigio (dudoso). En fin, hay que ponerle humor a este bache en los días, espero que un ingeniero que en estos momentos opera esta caja de pandora(el grupo musical) llamada laptop, pueda salir del quirófano sin mover negativamente la cabeza y me diga que se hizo todo lo humanamente posible, ahora está en manos de Dios. Porque siempre que dicen eso, viene la muerte y minutos más tarde una factura impagable. Por este motivo, pido a todos y todas con quienes contraje compromisos literarios sepan esperar un poco en lo que se resuelve mi situación. Ah pero eso sí, ayer, minutos antes de la tragedia local, mientras se sobrecargaba mi laptop, yo bebìa mate con dos argentinas de dulzura inmediata afuera de mi casa, en la playa, recostados en la arena, viendo gaviotas con los picos negros y largos, hablando de la vida (qué más) ,de amores (qué es la vida sino la suma de amores, desamores y una que otra revelación. Disculpad mi laconismo, me gusta jugar a que la vida puede caber en tres palabras que no la contienen) hablamos de Argentina y de cómo, por alguna razòn que no he logrado comprender, me pide desde hace tiempo que vaya y la visite, les conté que hace un tiempo tuve la revelación de que debería casarme con una mujer chilena (en un poema reciente sin saber por qué, el sur apareció como un punto medular de mi destino), también recordé que tuve la revelación de ganarme la camioneta que rifan por seguir 24 horas Big Brother, creo que mis revelaciones andan con un humor insoportable. No por las mujeres chilenas, sobra decir, quienes son, las que conozco, una travesía inolvidable. Saludos a Chile y a Argentina, en especial a Silvina y Mariela (cebadora oficial de mate) con quienes compartí la contradictoria alegría de estar vivos. Hasta entonces...
miércoles, marzo 24, 2004
Vuelta a la ciudad Imaginaria II
Sí, que abandono tan terrible, he sido afortunado de recibir algunos reclamos, pero en realidad ha sido difícil escribir. Todo mi tiempo ha sido robado (deliciosamente, debo decir) por los viajes, las nuevas actividades, las nuevas personas y antes que nada la poesía, llevo ya avanzado el poemario que ocupa la mayor parte de mi tiempo lo bautizaré "Duele una mujer en todo el cuerpo". Este titulo fue el original y hace referencia a un verso de Borges, el titulo definitivo aún está por decidirse. Al parecer su nacimiento está siendo el más natural, el más solicitado de muchos poemarios que he iniciado. En fin, hay tanto de que hablar, no puede ser, es impresionante la velocidad de los sucesos de plástico que llenan al mundo apenas en pocos días. Eso sin contar las situaciones personales y los libros que se leen. En lo particular hay varios que me han sorprendido estos días. Casi termino de leer trópico de capricornio de Henry Miller, comencé El canon occidental de Harold Bloom, Los Romanos de R.H. Barrow y El quintuple balar de mis sentidos de Enrique González Rojo. Ha habido un sin fin de revelaciones y motivaciones, qué maravilla lo que provocan los libros. También han sido días de recibir cartas maravillosas, de Mina Draganska, de Sandra Gaibort, de Yalú y de Ana Laris y de mis compadres, entre ellos Wezo que se aventó una crónica maravillosa. Algo definitivamente bueno fue hablar con Alma hasta Albania y escuchar esa voz maravillosa y en español. Una Albanesa que habla español con acento latino (digamos algo así entre México y Chile) que estudia en Leicester el mismo año que yo, esa si que es una buena coincidencia. Un saludo a todas y todos los que me han escrito. Habría que preguntarse varias cosas sobre la vida contemporánea. En particular estoy animado a un tiempo y a otro preocupado por el mundo, por la superficialidad con que hemos tropezado. También quiero hacer varios comentarios sobre la película "la pasión de Cristo" que en realidad no sé por qué tanta polémica, está más cabresto ir a Iztapalapa en tiempos de semana santa, a esos si los azotan de verdad, no como en la película, que si tiene algunas escenas intensas. Comentaré más otro día. Hay muchas líneas por las cuales continuar. Voy a finalizar diciendo que de los mares que he visto, ninguno me ha dejado, así, totalmente sin aliento, como el Mar Caribe. Cada día estoy más convencido de que nos gusta el mar porque es la única manera de entrar a uno mismo, navegando. Es difícil ver el mar y no pensar, no hacer un viaje interior desde el horizonte marino, una vez más estoy desviándome, me despido, por cierto esta noche voy al TEATRITO un espacio muy interesante en Mérida presentan "Los motivos de Antígona" En esto que se denomina teatro intimo. Por cierto comentaré de la exposición de fotografía que ahí se presento, avasallante. Hasta entonces...
jueves, marzo 18, 2004
Ausencia Obligada
En lo que llego de un recorrido por cancùn, playa del carmen, tulum y el equinoccio en chichen itza, hasta entonces...Un gran abrazo a todas y todos.
martes, marzo 16, 2004
Trópico de Capricornio
Un libro donde por momentos me siento demasiado adentro, demasiado desnudo o ironizado. Apenas comencé y debo decir que es de lo mejor que he leído en los últimos tiempos. Lo terminaré pronto y comentaré más por lo pronto sólo es un pretexto para decir que en ese estado de spleen, de mediodía, soporífero, me desperté hoy, algo así como tener en los pies un grillete, una leyenda en el pecho que dice, así es la vida, y la vida es así, un desvío anticlimático, un pantano optimista, una sensación de estar por cruzar a la otra orilla sin lograrlo nunca. Por lo pronto, muy por encima de la situación y los humores del día, me rehúso a creerlo. Poca tiza hoy, esta semana comienza con muy pocos bríos universales. Hasta entonces...
viernes, marzo 12, 2004
Vivimos en un mundo peligroso
Si, la noticia de moda es Madrid. Es necesario solidarizarse antes con las victimas y sus familiares y gente cercana, hay que preguntarse en que momento tomar el tren o viajar en un avión se volvió tan peligroso como transitar un campo minado. Aclarado que desapruebo cualquier recurso violento contra los desprotegidos, hay que preguntarse ahora de donde viene la amenaza del terrorismo, habría que preguntarse por qué causa tanto revuelo escuchar de 200 victimas civiles si ese mismo numero muere cada fin de semana en la caótica Irak; que una bomba destruyó los trenes y cuantas bombas han destruido la memoria y las ilusiones de los pueblos, parece que a muchos ya se les olvidó Afganistán, un recuento, invadieron Afganistán por proteger a un terrorista, y quien pagó los bombazos, de quien la sangre y el dolor, de los civiles, efectivamente, de la misma manera que ahora los civiles pagan los errores y la sumisión de su gobierno Aznariano. Qué tragedia señores, levantarnos a morir porque alguien decidió que los desacuerdos políticos y las luchas de poder entre naciones y credos y vaya usted a saber que otras denominaciones como grupos terroristas o separatistas, se resuelvan a bombazos en el corazón de quienes poco pueden decidir (aún la sociedad civil tienen mucho que andar en la capovolta a la pirámide). Esto me recuerda los arteros bombardeos nazis sobre Inglaterra o el bomabardeo a Gernika. Atacar a los civiles no resuelve nada y genera rencor, siembra violencia, recuerdo, a propósito un fragmento del poema Explico algunas cosas de Pablo Neruda.
Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros
(...)
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.
(...)
Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!
(...)
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada (...) muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.
Hay que tener cuidado, vivimos en un mundo peligroso y eso es algo a lo que habremos de acostumbrarnos, bienvenidos al nuevo milenio.
PD. El fragmento del poema tiene cortes y omisiones señalados con el símbolo (...)
Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros
(...)
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.
(...)
Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!
(...)
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada (...) muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.
Hay que tener cuidado, vivimos en un mundo peligroso y eso es algo a lo que habremos de acostumbrarnos, bienvenidos al nuevo milenio.
PD. El fragmento del poema tiene cortes y omisiones señalados con el símbolo (...)
miércoles, marzo 10, 2004
Vuelta a la ciudad imaginaria
La lejanía de esta página tiene sus motivos en asuntos diferentes a los que algunas personas que me han escrito piensan. En especial debo agradecer a Alma que ha estado cerca de mí impulsándome siempre, pero no, no han sido los comentarios negativos, al contrario, ha sido la entrada a la ciudad imaginaria, al refugio poético donde me guardo, me la he pasado en la lectura, sobre todo y escribiendo poesía y cuento. HE estado más bien en el recurso tan acostumbrado de replantear las rutas, observar el presente y reacomodar todo, creo estar como se lo dije a mis amigos de Diverso alguna vez, en la fase Grenouille en el exilio, recargando la energía quién sabe para qué, pero recargándola tras pasar 6 meses en un derroche de energía, sentimiento, tiempo, estado físico. Por lo pronto ayer estuve en Dzibilchaltun, un lugar interesante, me provocó varias reacciones, las ruinas en general me dan mucha tristeza, me recuerda el sentido último de la existencia(según lo entiendo desde hace un tiempo) el desvanecimiento, la sonoridad del desgaste. Yucatán es inabarcable, pero debo reconocer que no me provoca el sentimiento que Chiapas, entre más conozco la república, más amo Chiapas. Tengo que volver. En unos días estaré en Chichen Itza para el equinoccio, en este sentido no puedo quejarme, el 2003 lo recibí en Machu Picchu, el solsticio en Stonehenge y ahora el equinoccio en Chichen Itza, están todas(especialmente) y todos invitados a visitarme para el 21 de marzo. Bueno, sólo quiero saludar a quienes leen regularmente, a quienes llegan de otras partes del mundo y de México. Pronto empezará una nueva etapa en el blog que estoy planeando, para quitarles su tiempo con mejores recursos, hasta entonces...
P.D. En el post que se borró hacía una invitación a la poesía de Félix Suárez un poeta mexicano de valor incalculable(encuentran dos de sus libros en Internet) también a la lectura de Vida en Londres de Fernando Curiel, librazo para acercarse a un entendimiento bastante lúcido de la Inglaterra contemporánea (es una especie de ensayo, novela, crónica, muy ameno)
P.D. En el post que se borró hacía una invitación a la poesía de Félix Suárez un poeta mexicano de valor incalculable(encuentran dos de sus libros en Internet) también a la lectura de Vida en Londres de Fernando Curiel, librazo para acercarse a un entendimiento bastante lúcido de la Inglaterra contemporánea (es una especie de ensayo, novela, crónica, muy ameno)
jueves, marzo 04, 2004
Sobre la creatividad nocturna y el olvido matutino
He dormido casi nada estos últimos días, he imaginado cientos de posts, historias, cuentos, poemas, rutas de mi vida, cosas así que puede uno cortar y pegar tranquilamente en la imaginación. Todo parece un gran tinglado de invenciones hasta que el sueño llega por fin y borra casi todo. Al amanecer es como entrar al Palatino y tener que imaginar que algún día sobre una columna agrietada existió un gran palacio donde mataron al emperador en una conspiración... bla bla bla, uno imagina todo eso, pero en realidad sólo hay ruinas y una gran soledad. Así me he despertado, viendo como se destruye mi imaginación por un despertar silencioso, lleno del sonido del mar y de un sentimiento vago de incertidumbre. Supongo que será porque llevo 15 días en Yucatán y he estado acompañado en casi todos. Necesito tomarme un rato a solas, ver por qué de pronto necesito esa agitación de los aeropuertos, de las estaciones de trenes, creo que es el síndrome agudo de extrañar Inglaterra. Progreso es un lugar interesante, no he logrado entender su horarios, puede estar muerto un viernes por la noche y ser una agitación el miércoles en la mañana, debo acostumbrarme a eso, la gente me ha tratado bien y promete darme satisfacciones innombrables. Por cierto me decepcionó un poco esto de los panuchos. Según un mesero viene de un tal don Hucho, dueño de un restaurante, alguna vez, unos turistas llegaron muy tarde cuando iban a cerrar, les dijo que no tenía nada más que frijoles, tortillas y cebolla curtida. Dijeron que con eso bastaba pues morían de hambre y rellenó las tortillas con frijoles, las frió y puso cebolla curtida encima. Se convirtieron en un éxito y de ahí dijeron que como llamarían a ese platillo, "el pan de don Hucho" sugirió alguien y de ahí derivó en Panucho. En fin me decepcionó la leyenda de esta delicia gastronómica. Así como a veces las historias que imaginamos suelen ser menos reveladoras de lo que esperábamos o cuando uno cae en la cuenta de que el amor es antes que nada invención, un juego de ficciones que termina por derrumbarse y viene una vez más ese esfuerzo de nivel Palatino, imagínate que sobre esta columna rota alguna vez existió una pareja que, bla bla bla bla. Estoy ya entrando a la zona divagante del olvido Matutino(para los exquisitos, ya me di cuenta de que Palatino y Matutino tan cerca suenan desastroso pero no voy a hacer nada por cambiarlo) es mejor cortar de tajo. TAJO.
lunes, marzo 01, 2004
Postdata para agradecer el equilibrio
He recibido estos ultimos días ciertos Tags de personas a las que no les gusta lo que escribo, lo cual es importante, eso da primero la seguridad de que me leen y la segunda de que hay lectores a favor y en contra, lo cual crea una suerte de equilibrio necesario, porque también debo mencionar varios comentarios a favor de lo que en este blog se escribe. Me ha dado gusto leer los tags, encontrar visiones que chocan de manera abrupta con la vision y el estilo personal, sólo me gustaría hacer una aclaración, no hay que confundir las cartas de Becerra o Aleixandre, con la poesía de Becerra o Aleixandre, no hay que confundir los blogs, que se escriben en un café internet en 10 minutos con un trabajo narrativo o poético que requiere horas de trabajo, creo que los lectores que esperan encontrar en un blog la piedra filosofal están buscando mal, además este espacio lo tengo para la gente cercana a mí, como una manera de seguir en contacto, pero especialmente lo tengo para mí, para escribir, para hacer ejercicio, para un día que necesite regresar al pasado tener un vehículo propico para conducir ciertas memorias, por lo demás, un saludo a quienes me leen, les guste o no lo que escribo.
Hasta aquí...
Hasta aquí...
jueves, febrero 26, 2004
Palabras sencillas y con poco interés general
Siempre el abandono es una cuestiòn de ànimo más que de tiempo limitado. He estado subiendo y bajando, arreglando el departamento, escribiendo, buscando aún respuestas, mirando el mar, gozando la noche sin nubes de Progreso, reestructurando las bases de mi vida, trazando las rutas posibles después de un naufragio. Pido perdón por este alejamiento, sé que han entrado a leer y no he escrito, he recibido varios correos que no he contestado, pero lo haré sólo debo respirar hondo, resolver las cuestiones elementales de superviviencia y dejar que la poesía regrese, he vuelto a escribir poesía, estaba callada, aguardando un buen momento, creo que mi último poema había sido "Puente en una sola orilla" lo pueden encontrar si les interesa en el Link de DIVERSO, en fin escribì un poema y eso significò abrir la puerta al mundo donde me siento agusto, la poesía, siempre la poesía. En fin sólo es un saludo y un recordatorio por no perder de vista el caso de Sifuentes, hasta entonces amigas, amigos, amor, eternidad, perdonen todas estas palabras sencillas y con poco interés general. Por cierto hay norte, el mar está picado y llovió toda la noche, como para ponerse a escribir cartas tristes de amores contrariados...
sábado, febrero 21, 2004
Breviario Peninsular
Ha sido todo tan propicio como si los plomos que detuvieron mi viaje hubieran sido más bien, un par de alas que tomaron tiempo en construirse. EStoy aquí en Yucatán, econtré un departamento maravilloso, en la playa, a dos pasos del mar, en Puerto Progreso, hay mucho que descubrir y escribir y trabajar, estoy listo para todo. Debo agradecer a Porcayo su ayuda y apoyo en esta odisea inicial. POr lo pronto no puedo decir mucho, ah si, del otro lado de mi casa hay un bar de canadienses que pìnta para ser una constante tentacìón. Los espero a todas, todos y más que quieran visitar esta vuelta a residencia en la tierra. Escriban, pregunten, mantenganse cerca. No tengo más tiempo, pero hablaré de lo inabarcable que es este estado, Yucatán, apenas comienzo a descubrir su nombre. Abrazo fraternal y solidaridad con el caso Sifuentes, estaremos al pendiente de esto desde aqui, dando información y buscando apoyo para un colega en apuros.
martes, febrero 17, 2004
Los ciclos no se cierran con las despedidas
Por fin, parece que hoy por la mañana estaré viajando a Mérida. ME despedí de Harald, de Andrade y de Yalú en especial, a los demás los he ido despidiendo poco a poco. Son tantas idas y vueltas que comienza a parecer monótono esto de las despedidas, sin embargo sentir una especie de ausencia por dejar es inevitable. Hoy vi la hermosa ciudad de Puebla, siempre lo bueno se hace mejor si se sabe que terminará pronto. A todos un abrazo desde esta noche donde ese gusano de soledad inevitable anda rondando el corazón. Debo dejar atrás los fantasmas, las ruinas de mi Itaca, los recuerdos dolorosos, la sinfonía de la tristeza en los rincones de lugares que significaban alegría, pasión, literatura. Hay planes, proyectos que parecen traer buenas noticias. El ciclo más doloroso que he vivido se ha comenzado a cerrar desde hace algunas semanas, tal vez un par de meses. Las cicatrices son visibles pero la recuperación satisfactoria. Mérida, por fin, nos podremos tocar con algo más que la intuición. A todas las personas que hicieron de este regreso un tiempo inolvidable y un dolor constante les mando un abrazo y les agradezco por el impulso. Ahora escucho una canción griega que me recuerda muy buenos tiempos en Inglaterra Viastika de Kaiti Garbi y es propicio señalar a la culpable de esta nostalgia: Alma, gracias por la alegría y la música y lo mejor de ti. Poco que decir, el fin de semana, intenso, extraño, raro y profundo. Todo parece apuntar que el camino está listo, hasta entonces...
viernes, febrero 13, 2004
Del azar y situaciones imprevistas
Natalia llegó de entre los años con la misma fuerza de aquella vez en que mi boca besara su brazo en algún lugar del barrio del artista. Un beso en el brazo y más tarde, una historia compuesta más de ausencias que de hechos concretos. Decir que la vida es una gran suma de ausencias hoy no sería descabellado. Desde un lugar del tiempo algunos fantasmas se equivocan y atraviesan paredes prohibidas, lamentos ya zanjados por el tren del hastío. Natalia motivó los recuerdos más intensos de una época ya lejana. Me hizo encontrarme con un yo transcurrido y por momentos dejado de lado; aislado del presente por la sentencia de una aparente maduración que no puede ser más que un dejo resignado de aceptación por el paso del tiempo. Ah con razón hace dos días Almita me decía desde su frontera con Montenegro y Grecia que le parecía estar siempre triste, como si nada me hiciera feliz(que palabra más ambigua). Pero yo he intentado explicarle que la tristeza no es una medida del fracaso sino un estado cercano a la paz, a la calma; y si bien la calma es una forma de olvido no veo porque deba preocuparnos caer en un abismo de amnesia, una caverna de silencio, un charco a la mitad de Ratcliffe Road después de la nevada.
Hace unos días le dije a una amiga que los días nunca son iguales (oh gran revelación), que el placer de lo cotidiano es su cualidad de imprevisible y frágil, nada termina siendo lo mismo, ni uno, al influjo de la memoria traicionera, encuentra en los recuerdos una constancia, todo se vuelve niebla, nombres cambiados, lugares sin mar a los que les inventamos brisa y sólo así encuentran una sábana que horme su torpeza los fantasmas(quise ensayar una sintaxis a lo O’Gorman).
He leído poco estos días (sólo un par de capítulos de Sucesos y diálogo de la nueva españa de Gonzalo Fernández de Oviedo). Mucho movimiento emocional, mudanzas, borracheras, pláticas interminables con los amigos escritores de siempre. Mérida, parece una metáfora de horizonte inalcanzable. Imagino que los días anclado han obedecido más a una falta de viento propicio que a una posibilidad de tormenta en lontananza. Ya no digo el día pero sé que pronto estaré acariciando las puertas del mundo maya, estaré nadando en el espejismo que me trajo el desencanto. Mérida, buen lugar para iniciar el ciclo de novela inglesa y norteamericana que me he propuesto, acostado en una hamaca, pensando en qué demonios me trajo al sur, yo que siempre he vivido pensando en la nieve y los puentes, en la oscuridad y el frío, en el mate de coca o el vino caliente, tanta imaginación del frío y yo leyendo a Faulkner, Hardy, Joyce, Fitzgerald, James o Dickens. Pensando en por qué no terminé de leer Moon Palace cuando estuve en Puebla o por qué estoy en un lugar que no conozco buscando quién sabe qué explicación a la piedra filosofal del silencio. Hasta aquí...
Cortazar, siempre tú, un día como hoy, te dejas caer de las efemérides para llenarlo todo de mate ya lavado, de los encuentros casuales sin casualidad (¿Por qué aún no puedo irme a Mérida? ¿Tú lo sabes?). Julio por todas partes, en todas las recaídas, cronopio, te dejo en paz, muchos hoy seguirán colgados de tus barbas, llorándote, y tú, partiéndote de risa.
Hace unos días le dije a una amiga que los días nunca son iguales (oh gran revelación), que el placer de lo cotidiano es su cualidad de imprevisible y frágil, nada termina siendo lo mismo, ni uno, al influjo de la memoria traicionera, encuentra en los recuerdos una constancia, todo se vuelve niebla, nombres cambiados, lugares sin mar a los que les inventamos brisa y sólo así encuentran una sábana que horme su torpeza los fantasmas(quise ensayar una sintaxis a lo O’Gorman).
He leído poco estos días (sólo un par de capítulos de Sucesos y diálogo de la nueva españa de Gonzalo Fernández de Oviedo). Mucho movimiento emocional, mudanzas, borracheras, pláticas interminables con los amigos escritores de siempre. Mérida, parece una metáfora de horizonte inalcanzable. Imagino que los días anclado han obedecido más a una falta de viento propicio que a una posibilidad de tormenta en lontananza. Ya no digo el día pero sé que pronto estaré acariciando las puertas del mundo maya, estaré nadando en el espejismo que me trajo el desencanto. Mérida, buen lugar para iniciar el ciclo de novela inglesa y norteamericana que me he propuesto, acostado en una hamaca, pensando en qué demonios me trajo al sur, yo que siempre he vivido pensando en la nieve y los puentes, en la oscuridad y el frío, en el mate de coca o el vino caliente, tanta imaginación del frío y yo leyendo a Faulkner, Hardy, Joyce, Fitzgerald, James o Dickens. Pensando en por qué no terminé de leer Moon Palace cuando estuve en Puebla o por qué estoy en un lugar que no conozco buscando quién sabe qué explicación a la piedra filosofal del silencio. Hasta aquí...
Cortazar, siempre tú, un día como hoy, te dejas caer de las efemérides para llenarlo todo de mate ya lavado, de los encuentros casuales sin casualidad (¿Por qué aún no puedo irme a Mérida? ¿Tú lo sabes?). Julio por todas partes, en todas las recaídas, cronopio, te dejo en paz, muchos hoy seguirán colgados de tus barbas, llorándote, y tú, partiéndote de risa.
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